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El Principito Sosa, la frase de Riquelme que le quedó marcada y la curiosa relación con Sabella

José Sosa, actual futbolista de Trabzonspor de Turquía, contó distintas anécdotas con Juan Román Riquelme y Alejandro Sabella

José Sosa en Turquía(EFE)

José Sosa en Turquía | EFE

José Sosa es uno de los ídolos de Estudiantes que todavía se encuentra en el exterior. A sus 34 años, el Principito tiene chances de volver al Pincha en un futuro cercano de la mano de Juan Sebastián Verón, pero aún tiene que resolver su contrato con el club turco.

En medio de la cuarentena, Sosa se tomó unos minutos para hablar con Tiempo Argentino y contar algunas de sus experiencias a lo largo de su carrera. Por ejemplo, reveló que una frase de Juan Román Riqueñme le cambió su forma de ver el fútbol.

"Se habla de la efectividad del pase en cada partido. Ahora, si vos te fijás que ese jugador que tuvo el 95% de efectividad siempre da pases para el costado o para el arquero, no sirve. Es como dice Riquelme: no me pongo loco si pierdo una pelota, voy a seguir intentando para después meter un pase gol y ganar un partido. Prefiero perder dos pelotas y meter dos pases de gol, no tener 95% de efectividad tocando la pelota a los costados. Cada vez que erro un pase me vuelvo loco, pero no es el fin del mundo", contó el Principito.

Por su parte, sostuvo que el peor momento de su carrera fue cuando quedó afuera del Mundial 2014 por elección de Alejandro Sabella: "Acompañé a la Selección en las Eliminatorias; había un grupo fuerte, que es lo que genera Sabella. Y el día de la lista final me comunicó que no iba. Fue la peor experiencia que viví en el fútbol. No pude hablar después con él. También le habrá costado. Pero tengo lindos recuerdos. Compartí mucho en la Selección y en Estudiantes".

Por último, reveló una increíble anécdota con Carlos Salvador Bilardo, quien era su técnico allá por 2003: "Era el más chico y me habrá visto flojito y flaquito. Estábamos elongando con (José María) Basanta después de un entrenamiento y nos llama. Nos lleva por el country de City Bell y, al lado de una puerta, había un hacha. 'Agarren', nos dice. Caminamos y había unos terrenos al lado del country, lleno de ramas y árboles. 'Bueno, empiezan a darle'. Yo tenía un poco de noción porque en el pueblo lo ayudaba a mi viejo. Pero a Basanta le quedaron unas ampollas en las manos...".

"Carlos me sacó de la pensión cuando entraba con Primera: decía que tenía que tener mejor nivel de vida para soportar los entrenamientos. Y me daba casi todos los días 100 pesos para ir a comer a un restaurante. Después, al otro día, le llevaba el ticket con el vuelto", cerró.

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