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Café en la Bombonera: los 5 mejores jugadores colombianos de la historia de Boca

Durante toda su historia, Boca  se ha convertido en uno de los equipos más importantes del mundo, generando una pasión en las tribunas que vivimos cada vez que se muestra la Bombonera,  gran cantidad de títulos, momentos inolvidables y varios ídolos. Dentro de esa misma tradición hay varios colombianos que dejaron huella, por eso a los mejores cinco cafeteros que se pusieron la casaca xeneize

Boca

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Durante toda su historia, Boca  se ha convertido en uno de los equipos más importantes del mundo, generando una pasión en las tribunas que vivimos cada vez que se muestra la Bombonera,  gran cantidad de títulos, momentos inolvidables y varios ídolos. Dentro de esa misma tradición hay varios colombianos que dejaron huella, por eso a los mejores cinco cafeteros que se pusieron la casaca xeneize.

En el arco de Boca pasaron arqueros de talla mundial como Antonio Roma o el mismísimo Hugo Gatti. Hay un lugar entre los destacados de la historia para Óscar Córdoba. Este colombiano oriundo de Cali, llegó proveniente del club América a la Boca. Desde el comienzo se destacó bajo los tres palos, armando un trío letal en la defensa junto a sus compatriotas Jorge “Patrón” Bermúdez y Mauricio “Chicho” Serna. Sus momentos más importantes son las definiciones por penales en la Copa Libertadores 2000 ante Palmeiras y en la edición 2001 frente a Cruz Azul. 

Jorge Hernán Bermúdez Morales, oriundo de la provincia de Quindío en el centro oeste del país, llegó a Boca con varios pergaminos por su destacada actuación en América de Cali. Desde allí, emigró a Benfica para luego recalar en la Bombonera. Compañero inseparable del arquero Óscar Córdoba, empezó con algunas dudas en el fondo xeneize que fueron subsanadas por grandes actuaciones en la zaga que lo llevaron a ser capitán en varias ocasiones. Disputó 165 partidos con la casaca azul y oro, saliendo campeón de dos Copas Libertadores y la gloria máxima: Campeón Intercontinental ante Real Madrid. En todas las ocasiones llevó orgulloso la cinta de capitán. El “Patrón” fue un jugador de temperamento fuerte y en la actualidad forma parte del Consejo de Fútbol de Boca junto a su amigo Juan Román Riquelme.

Boca siempre se caracterizó por un mediocampo aguerrido, batallador, peleando sin tregua cada partido. A ese juego lo llamaron cuando “Chicho” pisó por primera vez la Bombonera. Un cinco “tapón”, que quizás no dice mucho con su físico, pero que socorre a cada uno de los compañeros y se juega la vida por la camiseta. Mauricio Serna llegó a Boca proveniente de Atlético Nacional, su otro gran amor futbolístico, para demostrar el poder colombiano junto a Córdoba y Bermúdez. Disputó 123 partidos con la casaca azul y oro y estuvo en las grandes consagraciones de la era Bianchi: Copas Libertadores 00/01 y la enorme Copa Intercontinental 2000 ante el Real Madrid. 

Para que un jugador de Boca se vaya del club y pueda volver tiene que haber hecho las cosas muy bien en su paso anterior. Pocos son los privilegiados de tal magnitud. Fabián Andrés Vargas, bogotano de nacimiento, recaló en Boca en la segunda etapa de Carlos Bianchi como entrenador, proveniente de América de Cali. El mediocampista se caracterizaba por la marca  y un pase bastante criterioso a sus compañeros.  Podría jugar por ambas bandas indistintamente y formó una gran dupla central junto a una gloria del club como Sebastián Battaglia. Fue bicampeón de la Copa Sudamericana y sumó varios títulos. Tras un pase errante por Inter de Brasil, volvió al club de sus amores para sumar más títulos, y se convirtió en un jugador cafetero que quedó en el recuerdo de la hinchada.

Luego de varios compatriotas que fueron llegando y teniendo un éxito mayúsculo, a Luis Amaranto Perea se le abrieron las puertas de la calle Bradnsen para poder disfrutar de la Boca. Fue corto su paso por el xeneize, pero muy exitoso. Defensor, que podía jugar de central o lateral, enseguida hizo valer su juego aguerrido que tanto gusta en la Boca. Jugó sólo 29 partidos pero cosechó el Torneo Apertura 2003 y la copa más preciada: Intercontinental 2003 venciendo al Milán por penales. Luego de sus títulos y el calor de la hinchada fue vendido a Atlético Madrid donde jugó más de 300 partidos.

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