Selección

El desafío de Pekerman con los grandes

Después de revolucionar las selecciones juveniles, José esquivó asumir en la Selección Mayor hasta que la renuncia de Bielsa en 2004 lo obligó a pasar de coordinador general a ser el DT. Hace 16 años arrancó esa etapa que finalizó con la eliminación en cuartos de final del Mundial 2006

Por Federico Del Río

José Pekerman como DT de la Selección(Fotobaires)

José Pekerman como DT de la Selección | Fotobaires

Estaba nervioso. “Buenas noches”, fueron sus primeras palabras aquella tarde del 16 de septiembre de 2004. Un furcio que denotaba que por más que a los 55 años ya había demostrado sus cartas como entrenador -revalidadas por tres títulos mundiales con el Sub 20-, José Pekerman sabía que estaba asumiendo un nuevo y gran desafío para su carrera. Pocos días después de que Marcelo Bielsa se quedara sin energía y presentara la renuncia como entrenador de la Selección Argentina, a José no le quedó otra salida que darle el sí a Julio Grondona para asumir ese cargo.

Posiblemente la apuesta por Pekerman en Juveniles haya sido uno de los más grandes aciertos de Grondona, después de malas experiencias con Carlos Pachamé y Reinaldo Merlo -los amigos de Bilardo y Basile, respectivamente- conduciendo a los chicos. Don Julio se la jugó por un proyecto que no venía acompañado por un nombre de peso y le salió bárbaro. Por eso, lo quiso en la Mayor después de la renuncia de Passarella en el 98 y José esquivó la invitación. Terminó siendo el coordinador general de todas las selecciones y supo tras la salida de Bielsa que había llegado su hora.

Orden, buenos jugadores y espíritu ganador”, fue la promesa que dejó en aquella presentación en el predio de Ezeiza. “Jugar bien para ganar”, fue otra de las premisas que ya había probado en Juveniles y que quería trasladar a la Mayor. En ese primer momento las dudas habían vuelto sobre él: así como todo el mundo se preguntaba quién era Pekerman cuando le dieron las Juveniles, en el 2004 se discutía sobre si José estaba preparado y tenía personalidad para conducir a los grandes, a figuras consagradas que ya no necesitaban del trato contenedor y paternalista.

Bielsa había dejado a la Selección encaminada en las Eliminatorias y el cambio de técnico no fue un problema para que Argentina llegase tranquila al Mundial 2006. Un año antes del máximo compromiso, el equipo de Pekerman perdió la final de la Copa Confederaciones frente a Brasil. Ya en Alemania, el comienzo invitó a ilusionarse con un equipo que tenía a Riquelme, Tevez, Aimar, Saviola, Crespo y un joven Messi. De entrada le ganó a Costa de Marfil, goleó 6-0 a Serbia y Montenegro, y empató con Holanda. En octavos de final eliminó a México con el zapatazo de Maxi Rodríguez y los penales le marcaron el adiós en cuartos de final ante la selección local. Esa eliminación fue su adiós: “Se terminó. Es el fin de un ciclo y no voy a continuar”.

En total fueron 28 partidos los que Pekerman dirigió a la Mayor. Fueron 15 victorias, siete empates y seis derrotas. Con el sinsabor de no haber podido llegar más lejos en el Mundial que dejó una foto grabada para la polémica eterna, la de Messi sentado en el banco de suplentes, enojado por no haber tenido la chance de entrar en el partido contra los alemanes. ¿Qué habría pasado si José se la jugaba por el pibito que había cumplido 19 años en pleno Mundial?

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