Opinión

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Finalmente, después de aproximadamente seis meses, volverá el fútbol, al menos para los equipos argentinos que juegan la Copa Libertadores de América (Boca, River, Racing, Defensa y Justicia y Tigre). La fecha señalada es el 17 de septiembre. Poco tiempo después se prevé que vuelva a disputarse la liga local

Por Leonardo Gentili

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Cuenta regresiva para la vuelta del fútbol argentino, si bien no hay fecha estipulada, se calcula que para fines de septiembre o comienzos de octubre la pelota vuelva a rodar en nuestras canchas. Vale la pena recordar que los cinco equipos argentinos  que están disputando la Libertadores (Boca, River, Racing, Defensa y Justicia y Tigre) volverán a jugar a partir del 17 de septiembre. 

Luego de tanto tiempo sin competencia, las preguntas se imponen: ¿Habrá muchas diferencias, en el marco continental, entre los equipos argentinos con aquellos de países que hace rato volvieron a entrenar? ¿Cómo estarán físicamente los futbolistas? ¿Qué será del fútbol, el nuestro, sin hinchas? Y a los interrogantes se le suma la ansiedad que acarrea cada comienzo o regreso. 

Hay algo que sabemos y es que el deporte que más nos apasiona no será lo que era. Como muestra basta lo que vemos en Italia, España, Portugal, EEUU o lo que pasó en Alemania. A pesar de los pesares estamos ante un momento en el cual las vicisitudes de la coyuntura, lo ponen al fútbol frente a la gran posibilidad de volver mejor. Es decir, poder canalizar la angustia e incertidumbre de la pandemia que generó el parate, y transformarla en la chance de reconstrucción. 

Los dirigentes debieran dejar de sacar ventajas sin reparar ni en la ética, ni la moral. Los clubes, honrar sus deudas y no seguir gastando en contrataciones sin antes saldar las cuentas pendientes. Los futbolistas ser solidarios y con la conciencia de clase necesaria que les permita tener muy presente que jugador de fútbol es tanto el 10 de Boca o River como el 5 o el 8 de cualquier equipo de la 'D'. Y el compromiso podemos extenderlo a quienes somos el nexo entre los protagonistas principales del juego y los hinchas. 

Es el momento adecuado en el que debemos, todos los que somos parte del mundo futbolero, parar el balón e interpelarnos. Hokusai, aquel gran pintor japonés, cambió de nombre treinta y seis o treinta y siete veces durante su existencia. En cada renacimiento en el arte o en la vida se cambiaba el nombre. Era una manera de celebrar cada reconstrucción. No hace ni falta, tal vez, que el fútbol cambie de nombre, aunque si que se reconstuya, para que siga siendo el juego que más nos gusta y mejor jugamos los argentinos.

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