Opinión

Un partido de Copa Libertadores con 19 expulsados

Se cumplen 49 años del escandaloso Boca-Sporting Cristal que terminó con una batalla campal en la Bombonera: tarjetas rojas al por mayor, tres jugadores hospitalizados y ambos planteles detenidos en la Comisaría 24

Por Federico Del Río

Las imágenes de la semana pasada en el partido entre Inter y Gremio por la Libertadores llevaron a muchos a decir que había sido un encuentro de la “vieja” Copa. Porque el libro de historia de la Libertadores tiene varios capítulos escandalosos, escritos sobre todo en las primeras décadas de la competencia. Uno de ellos cumple 49 años este 17 de marzo y tuvo como protagonista a un equipo argentino: Boca. Fue en 1971, en la Bombonera, cuando se vivió una batalla campal digna de Deportes en el recuerdo, el sketch que hacían Pablo Granados y Pachu Peña en VideoMatch.

Boca había llegado a ese partido con la necesidad de ganar para clasificarse a las semifinales de la Copa. Enfrente, un Sporting Cristal ya sin chances, pero que podía ayudar a que el clasificado fuese un equipo peruano: Universitario. El equipo que por entonces era dirigido por José María Silvero arrancó perdiendo, aunque rápidamente dio vuelta el resultado con goles de Jorge Coch y Angel Clemente Rojas. Ese 2-1 parcial del primer tiempo se extendió hasta los 24 del segundo tiempo cuando González Pajuelo igualó para los peruanos.

Hasta ahí, todo normal. Boca se volcó decididamente al ataque para buscar el gol que le diera la clasificación y faltando seis minutos Rogel cayó en el área visitante. El árbitro uruguayo Alejandro Otero entendió que había simulado y no cobró nada. Y, sí, ese fue el momento en que se desató la hecatombe, la debacle total, una serie de hechos bochornosos. Los dos planteles -salvo Julio Menéndez, defensor peruano de Boca, y los dos arqueros- trenzados en una batalla incontrolable. Piñas, patadas, pisotones, patadas voladoras… De todo lo que se puedan imaginar.

¿Conclusión? El árbitro expulsó a 19 jugadores, tres de ellos tuvieron que se hospitalizados y el resto fue a parar a la Comisaría 24 de La Boca porque habían violado el edicto policial que establecía 30 días de arresto a quienes produjeran incidentes o alteraciones del orden público. Dos futbolistas peruanos fueron al Hospital Argerich: Fernando Mellán por una conmoción cerebral de primer grado y Eloy Campos por un hematoma en el malar izquierdo, fractura en el tabique nasal y un corte en el labio superior. Mientras que el Chapa Suñé terminó en la Clínica Santa Isabel, donde le dieron siete puntos de sutura en el pómulo izquierdo.

Al mediodía siguiente, todos los que estaban en la comisaría fueron liberados. Boca quedó eliminado de la competencia por los incidentes que se habían producido en su cancha y Universitario pasó a la semifinal. Los jugadores recibieron sanciones de hasta un año y medio de suspensión. Sin embargo, poco tiempo después de haber recibido ese castigo, les dieron una amnistía y todos pudieron volver a jugar sin problemas, aunque sabiendo que habían sido protagonistas de una de las noches más bochornosas de la historia de la Copa Libertadores.

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