Opinión

Tarde de miércoles

En el fútbol es muy común adjetivar, estigmatizar y a partir de allí emitir un juicio de valor a partir del preconcepto. A veces los hechos obligan a replantearse ciertas ideas que ya están arraigadas en el imaginario popular

Por Leonardo Gentili

Atalanta vs Lazio(EFE)

Atalanta vs Lazio | EFE

Los futboleros somos especialistas en poner etiquetas: que este director técnico es defensivo, aquel otro entrenador es ofensivo, el fútbol de tal país es aburrido, el de tal otro es dinámico y así podríamos seguir hasta mañana. Esas etiquetas muchas veces generan prejuicios y, ante determinadas circunstancias, esos prejuicios se dan de bruces con la realidad.

El miércoles por la tarde estaba gris, llovía y hacía frío. La tarde inducía a mil cosas para matizar el mal clima y mejorarnos el día. No hace falta que enumere, ustedes ya habrán deducido qué se puede hacer una tarde como esa para mejorarla. Sin embargo, y por las malditas etiquetas, lo último a lo que uno recurriría para pasar un buen rato es al calcio. Sin embargo, me acomodé en el sillón frente al televisor y me puse a ver Inter - Sassuolo.

Lo malo del prejuicio es que muchas veces se opina de acuerdo a los preconceptos y no a lo que realmente ocurre. Lo cierto es que me encontré con un espectáculo disfrutable como pocos. Ganaba Sassuolo 1 a 0, con un tanto de arranque, lo pasó a ganar Inter 2 a 1, entró nuestro Lautaro Martínez en el equipo interista, el partido tenía todos los ingredientes para entretener y la tarde destemplada comenzó a transformarse y a tomar color.

De golpe gol del conjunto 'Neroverde' (la camiseta se asemeja a las del ascenso argentino de la década del '80, lo que de por sí genera simpatía), 2 a 2. Parecía historia terminada, pero faltando cuatro minutos para el cierre apareció el español Borja Valero, para los de Antonio Conte, y el 3 a 2 se ajustaba al merecimiento de Inter, aunque cuando restaba un minuto surgió Magnani, que no dejó para mañana lo que hizo sobre el final del partido, y clavó el 3 a 3.

¿Catenaccio?, ¿Mucha marca, poco fútbol?.. nada que ver. La cuota de fútbol atractivo y dinámico estaba cubierta, no obstante apenas terminada la entretenidísima igualdad, empezaba Atalanta - Lazio. Tres argentinos para ver: Alejandro "Papu" Gómez y José Luis Palomino en el conjunto de Bergamo y Joaquín Correa en el romano. Además, el impulso anímico de los seis goles en el partido anterior fueron motivos más que suficientes para seguir arrellanado en mi sillón viendo a veintidós hombres en pos de un balón. Me alegré por mi elección. Ganaba Lazio 2 a 0 y lo ganó Atalanta 3 a 2, otro par - ti - da - zo. Como si fuera poco el tanto de la victoria lo hizo  nuestro compatriota José Luis Palomino, ex jugador de San Lorenzo.

Evidentemente, la ausencia de fútbol en nuestro país potencia las emociones que llegan desde Europa, aunque por lo visto en Italia, once goles en una misma tarde, haya argumentos para encontrar un motivo de entretenimiento en cuarentena. Tal vez ser espectador del calcio no dé para exclamar "La Vita è Bella", aunque con partidos semejantes se lo podría calificar con un "8½. Otto e Mezzo".

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