Opinión

Que nos vuelva a unir la pasión, no el espanto

El receso por la pandemia es una gran posibilidad de replantearnos el fútbol y de hacer que vuelva mejor

Por Leonardo Gentili

La cancha de Patronato, a la espera del fútbol(Fotobaires)

La cancha de Patronato, a la espera del fútbol | Fotobaires

De acuerdo a cualquier estudio antropológico, las manifestaciones sociales y culturales de las comunidades humanas se relacionan con los lugares, usos y costumbres de aquellos que se crían en determinados contextos que son los que los van moldeando como actores de las sociedades donde se desarrollan. Por lo tanto es sumamente curioso, en nuestro país, que hinchas de clubes diferentes pero de la misma ciudad, pueblo o barrio se empeñen en marcar particularidades tales como "ustedes son amargos", "nosotros alentamos siempre" o establecer diferencias, "nuestra hinchada tiene aguante, las otras no existen".

Y así podríamos seguir hasta escribir un libro con frases tan hechas como absurdas. Frases que se transforman en cantitos hirientes y agresivos que nos alejan e incluso separan a personas, que quizás, hasta van al mismo kiosco o paran en el mismo bar. Este receso futbolero, obligado por la cuarentena, nos tendría que llamar a la reflexión.

Si bien la vida, o en este caso el fútbol, es lo que es y no lo que debería ser, no menos cierto es que este tiempo sin balón puede ser el disparador de cambio. Cambiar todos los que somos parte del deporte que más nos apasiona a los argentinos. Así los periodistas dejaremos de hablar de partidos de vida o muerte o de ganar o morir y ya no elegiremos la palabra guerra para hablar del juego.

Por su parte, las hinchadas debieran aprender que las que no existirían serían ellas si no hubiese hinchas rivales, tal vez de esa forma alienten más a los propios y no agredan a extraños. Los jugadores podrían ser de una vez y para siempre lo que ellos mismos pregonan, y no siempre demuestran, lo más sano del fútbol. Además ya es hora de que los dirigentes piensen más en los socios y simpatizantes y menos en intereses espurios y mezquinos. Fútbol para pensar , mientras miramos partidos viejos y gritamos goles de antes como si fueran de hoy.

Ojalá que de verdad, como dijo Diego, la pelota cuando vuelva a rodar no se manche y que lo que nos una sea la pasión y no el espanto.

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