Opinión

Messi debe decirle "no" a Messi

Lo mejor sería que no juegue contra Uruguay. No arriesgaría, llegaría fresco contra Brasil y evitaría un lío eventual con el PSG. Así Scaloni podría probar sin el genio y habría espacio para que Dybala trate de volar en un partido grande de Selección. Argentina puede darse el lujo de cuidar a Leo porque camina cómoda hacia el Mundial.

Messi recibe una indicación de Scaloni en una de las prácticas previas a Uruguay. Lo mejor sería que Leo no juegue en Montevideo.
Messi recibe una indicación de Scaloni en una de las prácticas previas a Uruguay. Lo mejor sería que Leo no juegue en Montevideo.

Por Enrique Gastañaga

A Messi le conviene sentarse a charlar con Messi y decirle “no”... Esta vez, contra Uruguay, en Montevideo, mejor que Leo no juegue. Siempre resulta un desperdicio perderse un partido de semejante fenómeno, pero ahora existen diversos matices de la realidad que con fuerza se imponen.

Todo indica que esta noche Messi jugará, pero a nadie le sirve que salga a la cancha con 14 días de inactividad, con la pierna izquierda afectada por un golpe en la rodilla y por molestias musculares en el isquiotibial. No importa que no sienta dolores. Es el momento para ubicar en segundo plano su espíritu amateur, su deseo por jugar siempre, su amor por la Selección y su obsesión por asegurar cuanto antes la clasificación al Mundial.

Argentina no se encuentra en una posición delicada en su camino hacia Qatar 2022. Al contrario, marcha segunda, con comodidad. El pasaje a la Copa del Mundo con holgura obtendrá. Uruguay, aunque sea local, tampoco mete miedo. Sufre 9 bajas, muchas de titulares. Oscar Tabárez padece en la cuerda floja. Sin Messi, la Selección también puede realizar sin problemas un partido de igual a igual en Montevideo.

Descansando, Messi no arriesgaría su físico en su desarrollo contra Uruguay que se imagina tenso y rudo. Además, desembarcaría en el clásico del martes contra Brasil ya con 18 días acumulados de recuperación. Ideal para encarar el partido en San Juan envuelto en frescura y en plenitud total.

También Leo calmaría el fastidio lógico del PSG, que invirtió una fortuna en su contratación y se viene quejándose porque ha estado más con su Selección que en París. ¿Qué pasaría si se lesiona en Uruguay? ¿Cómo serían sus días en el regreso a Francia? Se generaría un inconveniente sin necesidad. En cambio, si no juega y lo hace contra Brasil, todo estaría dentro de la normalidad. A la Selección le conviene que su capitán no sólo disfrute cuando acude a cada citación, sino también en la cotidianeidad de su club. Que todo fluya alrededor de Messi.

Seguro que para Scaloni y para cualquier técnico lo mejor es contar en cancha con Messi, pero en estas condiciones esa máxima ya entra en discusión y, como la Selección no se encuentra apretada en la tabla, pasaría a convertirse en una buena oportunidad para probar el equipo sin Leo en un partido de alta complejidad. Por un lado, cuidaría a su genio. Por otra parte, ensayaría variantes. El 10 en el Mundial tendrá 35 años. ¿Y si no puede protagonizar algún capítulo qatarí?

Se trataría de un desafío potente para el equipo y para todos los jugadores. Y en especial para el reemplazante de Messi. El abanico de opciones es amplio: los Correa, Joaquín y Ángel; Papu Gómez; Dybala, Julián Álvarez… Cualquier alternativa suena seductora, más allá de los distintos rasgos individuales.

Sin embargo, si Leo no juega, sería la gran oportunidad para aprovechar a La Joya, quien goza una furiosa actualidad en la Juventus: con la 10 en la espalda y con la cinta de capitán, en la última decena de partidos pegó 6 gritos y obsequió 4 asistencias. Sabe tirarse atrás, conduce, tiene pegada desde afuera, el gol le sale con facilidad absoluta… Aún Dybala no ha explotado en la Selección. Nada mejor que dejarlo volar contra Uruguay para tratar de encontrarlo en celeste y blanco, justo a un año del Mundial.

¿Hasta dónde Scaloni puede decirle a Messi que no juega? Con cualquier futbolista común y corriente, no habría ningún problema. Con Leo resulta diferente porque se trata de un jugador sobrenatural. Para evitar cualquier mínima ruptura o malentendido, lo más lógico es consensuar. De última, que sea suplente y juegue un rato… En ese marco de conversación, en definitiva, prevalecerá la opinión del 10. Entonces, como Scaloni no puede decirle “no” a Leo, Messi debe decirle “no” a Messi.

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