Opinión

Los técnicos son cada vez más débiles

La Copa Maradona, supuestamente menos relajada, no tuvo nada de tolerancia con los entrenadores. De los 24 equipos, 11 hoy no tienen al DT con el que empezaron la competencia. La mayoría, despeddos. Fallan los dirigentes y se van los mejores jugadores. Ya casi es imposible armar un equipo de un día a otro. Más que nunca, los royectos de verdad y el impulso de los pibes.

Por Quique Gastañaga

Lucas Pusineri, otro de los entrenadores que se fue en la Copa Diego Maradona(INDEPENDIENTE)

Lucas Pusineri, otro de los entrenadores que se fue en la Copa Diego Maradona | INDEPENDIENTE

No pudo lograrlo la pandemia. Tampoco la ausencia de descensos. No hay caso. No encuentran paz los entrenadores en Argentina ni siquiera en una competencia que se insinúa más relajada. A la Copa Maradona únicamente le falta la final, apenas un partido, y el balance asusta: 11 de los 24 equipos arrancaron con un DT que ya hoy no tienen. El 45,83 % cambió el rumbo. Aunque no todos los casos fueron iguales, aunque fueron 7 despidos y 4 renuncias, la sentencia se impone: los técnicos son cada vez más débiles.

Los dirigentes, como casi siempre, apelan a la decisión más fácil y los echan, o los empujan hasta que se vayan. Los mejores jugadores, tal vez más que nunca, por razones económicas eligen otros destinos. Entonces, armar equipos competitivos de un día para otro a los entrenadores se les hace más complicado. Así, en muchos clubes que viven alterando sus planteles, el final ya se conoce en el mismo momento en que empiezan.

Hubo de todo en la Copa Maradona. Muchos entrenadores despedidos, aunque hacia afuera se comunique el clásico “fue de común acuerdo”: a Lucas Pusineri le hubiera gustado continuar en Independiente igual que a Mariano Soso en San Lorenzo, pero tanto la dirigencia roja como la cuerva ya no los querían y se lo hicieron sentir.

En ese mismo combo, habitan Angel Hoyos, a quien en Aldosivi le informaron que no seguiría y entonces él resolvió no dirigir ayer contra Defensa y Justicia. La conducción de Godoy Cruz echó a Diego Martínez, la de Patronato a Gustavo Alvarez y la de Central Córdoba de Santiago del Estero a Alfredo Berti.

¿Cómo se considera el escenario de Leandro Desábato? Renunció es verdad, pero lo hizo al enterarse de que dirigentes de Estudiantes ya estaban conversando con Ricardo Zielinski. Lo empujaron a irse. Ingresa entonces en el rubro “Despidos”.
También hubo algunas renuncias, pero con distintos matices. Ahí encaja el caso de Sebastián Beccacece. En su salida de Racing, tras un profundo desgaste, acabó siendo decisiva la dimisión anterior del mánager Diego Milito, uno de sus principales sostenes. Después, Sebastián Méndez se fue de Gimnasia apenas falleció Maradona, en un gesto de fidelidad total a Diego.

En la partida de Ricardo Zielinski de Atlético Tucumán, ya con contrato terminado y tras un ciclo de tres años y medio, hubo un argumento futbolístico: el desafío seductor de reconstruir a Estudiantes. Diferente aparece el último caso, el de Diego Dabove, quien esta semana renunció a Argentinos, a pesar de que tenía contrato vigente hasta junio de 2022 y el anzuelo de jugar la Copa Libertadores. Hay equipos grandes sin técnico que representan una tentación...

Dejando a un lado los motivos y los detalles de cada salida, se dibuja una tabla con los partidos dirigidos por cada técnico en los equipos que ya no están. Se trata de un ránking que vale para comprender el grado de paciencia en cada club:

Zielinski: 124 partidos en Atlético Tucumán. Fueron 51 triunfos, 34 empates y 39 derrotas. Un ciclo que incluyó por primera vez aventuras internacionales para los tucumanos. Recomendó como sucesor a su amigo Omar De Felippe y los dirigentes le hicieron caso. Al Ruso lo espera un complejo Estudiantes.

Dabove: 65 partidos en Argentinos. Hubo 27 victorias, 23 igualdades y 15 caídas. Un 53 % de eficacia. El equipo está clasificado a la Libertadores que se viene. San Lorenzo lo quiere. Hay una cláusula de 200.000 dólares como traba.

Beccacece: 29 partidos en Racing. Con 13 festejos, 8 empates y 8 derrotas. Con un clásico al Rojo ganado con 9 hombres y con una hazaña copera en la Libertadores eliminando al campeón Flamengo en el Maracaná. Ahora le tocará a Juan Antonio Pizzi.

Pusineri: 27 partidos en Independiente. Con 11 triunfos, 7 empates y 9 tropiezos. Soportó un desarme brutal del plantel, casi sin refuerzos y con un mánager (Burruchaga) que el club contrató y a él no quería.

Hoyos: 25 partidos en Aldosivi. Ganó 8, empató 4 y perdió 13. Por los cambios de plantel que sufrió no es mala cosecha. Bastante duró.

Méndez: 24 partidos en Gimnasia. Fueron 8 triunfos con 6 empates y 10 caídas. Y fue un alivio la quita de los descensos. Igual hizo un buen trabajo en el Lobo. El Gallego hace dos partidos que dirige a Godoy Cruz, donde volvió.

Gustavo Álvarez: 17 partidos en Patronato. Sólo ganó 2, empató 7 y perdió 8. Lo echaron tras 9 partidos sin ganar. Fue reemplazado por Iván Delfino.

Mariano Soso: 11 partidos en San Lorenzo. Ganó 4, empató 4 y tropezó en 3. Perdió el rumbo futbolístico, equivocó decisiones y terminó devorado por un plantel con un agitado clima interno. No pudo aprovechar ni el favorable sorteo que le tocó en la Zona Campeón.

Leandro Desábato: 10 partidos en Estudiantes. No pudo ganar. Fueron 3 empates y 7 caídas, con apenas 3 goles a favor y 10 en contra. Nada lo aguantaron en un sitio donde por los hinchas es adorado.

Diego Martínez: 9 partidos en Godoy Cruz. Sin victorias, con 7 empates y 2 derrotas. Un cruel adiós: 1-6 con Racing. Sebastián Méndez ocupa su lugar.
 
Alfredo Berti: 6 partidos en Central Córdoba. Sólo ganó 5 puntos de 18. Lo echaron. Al partir remarcó que se habían ido 20 jugadores y habían llegado 20. Y se mostró defraudado por el mánager Alexis Ferrero, quien lo sucedió en forma interina. El próximo DT será un conocido de los santiagueños.

Es la tabla de la Copa Maradona que no aparece en ningún registro estadístico. Es la tabla de los técnicos que ya no están en los equipos que se encontraban cuando la competencia comenzaba. Todo una locura. El camino, entre los grandes, lo marca River, de la mano de Gallardo; y entre los clubes medios o chicos, Lanús impone su sello hace tiempo. Mientras tanto, los entrenadores están cada vez más solos, cada vez más débiles.

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