Opinión

La Copa es para argentinos

No importó la desventaja física y futbolística: River, Boca, Racing y Defensa cachetearon a la lógica. Argentina es el país que mayor eficacia logró (83%) con sus cuatro equipos de Primera División desde el reinicio de la Libertadores. También el de producciones más convincentes. Los tres grandes se animan a todo por luces propias y por oscuridades ajenas. Si no sucede nada raro, vale imaginarlos en la final

Por Quique Gastañaga

No hubo necesidad ni de permitir papelones ni de prohibir críticas en este escenario excepcional de la Libertadores. Como si no hubieran arrancado en absoluta desventaja física y futbolística, respondieron los equipos nacionales mucho mejor de lo imaginado. Lo hicieron River, Boca, Racing y Defensa con solvencia en los dos primeros capítulos, tras medio año sin competencia oficial por el coronavirus. Y se animan a soñar con todo. Algunos tienen más razones que otros para ilusionarse, claro. Jugando a proyectar, en circunstancias de cierta normalidad y en este contexto, parece que al menos uno a la final llegará. La Copa es para argentinos...

Suena demasiado riesgoso adelantar lo que puede suceder mañana en este juego tan fantástico como imprevisible. Sin embargo, vale atreverse por las virtudes propias tanto como por las dificultades ajenas. Existe un combo de factores que permite apostar.

Lo esencial: ganan más que todos. Rompiendo los pronósticos, los cuatro equipos argentinos de Primera División son los que mayor porcentaje de eficacia ostentan en estas dos últimas fechas de Libertadores. Entre River, Boca, Racing y Defensa sumaron el 83% de los puntos. ¿Cuál fue la cosecha del resto? Venezolanos (75%), chilenos (58%), brasileños (57%), uruguayos (50%), colombianos (38%), ecuatorianos (37%), bolivianos (33%), paraguayos (27%) y peruanos (0%). Si se incluyera a Tigre, representante del Ascenso que de antemano no se consideraba con posibilidades, los equipos argentinos redondearían un promedio de puntos ganados del 66%, sólo superado por los venezonalos con la sumatoria de Caracas y Estudiantes de Mérida.

Lo distintivo: juegan mejor que casi todos. River, Boca, Racing y Defensa disfrutan también porque merecen más que casi todos. Nada es casualidad. El repaso se impone. Con la vuelta que le imprime Gallardo, River empata en San Pablo porque se hace dos goles en contra y golea en Perú. Aunque no sabe aún cuánto la baja de Villa le costará, Boca gana en Asunción convenciendo y en Medellín sin convencer. Con algunas resoluciones extrañas de Beccacece, Racing pierde injustamente con Nacional en el Cilindro y se queda corto en goles en su triunfo en Lima. Con la valentía bajada por Crespo, Defensa y Justicia, que estaba último y vacío de puntos, dibuja sonrisas justificadas en sus dos partidos de local y se acomoda segundo. El único que desentona en resultados es Tigre. Y no sorprende: se trata de un equipo del Ascenso.

Desmienten a la lógica. Los equipos argentinos son capaces de mostrarse superiores en competitividad y de patear todos los manuales a la basura. Lo lograron casi sin prácticas de fútbol, sin encuentros amistosos, sin partidos oficiales, mientras la mayoría de los rivales habían jugado por los puntos, expectuando bolivianos, venezolanos y algún colombiano.     

El peor momento superado. Generaba temor el arranque por la diferencia física y de ritmo en comparación con los adversarios. Ya pasaron dos fechas y el balance es más que positivo. Ahora todo debería ser mejor. 

La jerarquía los respalda. River y Boca, en mayor medida, y Racing, un par de escalones más abajo, exhiben calidades individuales que la mayoría de los equipos de la Libertadores envidian. Y Defensa, a la dosis de riqueza que le falta en su plantel en comparación con el trío de grandes, la intenta suplir con atrevimiento y funcionamiento. Por algo Argentina además es el país con más equipos que ganaron todos sus partidos desde que se reinició la Copa. Lo hicieron Boca y Defensa. Ahí nomás estuvo River. La categoría vaya si influye. Fotos como las llamativas limitaciones del DIM que anoche derivaron en el gol del triunfo del equipo de Miguel Russo en Medellín, se repitieron con Binacional ante los de Gallardo, con Alianza frente a los de Beccacece y antes con Delfín contra los de Crespo. Algunos equipos están verdaderamente en otra sintonía poco aceptable en el profesionalismo. 

Es una Libertadores especial, extraña, única. Resta saber cómo afectarán las lesiones a todos. Es que en un momento, con la acumulación de partidos, aparecerán. Tal vez alguno logre oxígeno como para implementar una dosis alta de recambio en la fecha de cierre de la etapa de grupos. Tal vez el sorteo en octavos y el camino posterior en las series mano a mano se agrega como cómplice, o no. 

Falta mucho, es verdad. Un par de brasileños seguro discutirán por el título: ¿Palmeiras, Flamengo, Santos, Gremio, Inter? ¿Quiénes de ellos llegarán? Nacional de Uruguay e Independiente del Valle quieren prenderse. ¿Podrán? Se verá. Lo seguro, si no ocurre nada raro, es que River, Boca y tal vez Racing protagonizarán. ¿Hasta ese punto trepará Defensa? A esperar y observar. Los equipos argentinos cachetearon a la lógica. Sorprendieron. Y van por más. Parece que lo peor ya lo pasaron del mejor modo. La Copa es para ellos.

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