Opinión

Hinchas de cartón

Ante la ausencia obligada de público en los estadios de los países donde el fútbol se reanudó, los clubes se esmeran para que sus futbolistas no se sientan solos

Por Leonardo Gentili

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Colonia vs RB Leipzig(EFE)

Colonia vs RB Leipzig | EFE

Borussia Moenchengladbach vs FC Union Berlin(EFE)

Borussia Moenchengladbach vs FC Union Berlin | EFE

El error del F.C Seúl(EFE)

El error del F.C Seúl | EFE

AGF Fodbold vs Randers FC(EFE)

AGF Fodbold vs Randers FC | EFE

Si algo modificó la pandemia es la dinámica del universo en todos sus aspectos. El fútbol no es la excepción. En su afán de impulsar anímicamente a sus jugadores, las instituciones, ante la ausencia obligada de público, se las ingenian para motivar a sus futbolistas de distintas maneras.

En Corea, el F.C Seúl llenó las plateas de muñecas inflables. Esa jugada no salió bien; tuvo que pagar una multa de poco más de ochenta mil dólares y sus directivos pedir disculpas: "Lo sentimos por haber creado una situación incómoda para nuestros aficionados". Pasamos de la libidinosidad de los coreanos y las muñecas sexuales a la tierna iniciativa de el Colonia en Alemania, de sentar en las gradas simpáticos osos de peluche vestidos con los colores del equipo. Como verán hay para todos los gustos a la hora de reemplazar a los irremplazables hinchas.

En la Bundesliga, el Borussia Monchengladbach juega sus partidos de local con simpatizantes... ¡¡de cartón!! Son gigantografías con la cara de cada uno de los fanáticos que pagó diecinueve euros para, de alguna manera, estar "presentes". Si hablamos de creatividad, el lugar más alto del podio lo ocupa el AGF Aarhus de Dinamarca, que metió en la platea un plasma gigante con las imágenes de los hinchas conectados vía Zoom. En Italia el fútbol no volvió, pero en la Lazio ya adelantaron que colocarán las fotos de los tifosi en las tribunas. De todo menos espectadores.

Espectadores, y muchos, hubo en la final del mundial de 1950 entre Brasil y Uruguay en el Maracaná. Aquella vez Obdulio Varela, capitán de los orientales, les dijo a sus compañeros para que no se amedrenten ante la presencia de 200.000  brasileños en el estadio: "Los de afuera son de palo". ¿Qué diría el "Negro Jefe" hoy? Quizás, los de afuera son de cartón. Eso sí, en la final de esa copa del mundo la Celeste ganó 2 a 1, por lo que todo Brasil lloró y sufrió por el fútbol. Pasión, sentimiento y dolor que nunca sentirán ni las gigantografías, ni los osos de peluche y tampoco, las muñecas inflables.

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