Opinión

Escuchas y carpetazos

Audios y filtraciones encienden la mecha de las sospechas; dirigentes y futbolistas aparecen en las causas judiciales por presunto espionaje ilegal

Por Martín Castilla

Escuchas y carpetazos

Escuchas y carpetazos

No es la primera vez que se sabe y se tiene la sensación que no será la última. Cada vez surgen más pruebas del espionaje alrededor del fútbol argentino. Imposible no recordar aquellos tiempos en los que Julio Grondona se jactaba de su teléfono celular analógico en el hall central del hotel Michelangelo, ubicado en un exclusivo centro comercial de Johannesburgo. Mientras los popes de la FIFA desfilaban con sus smartphones más modernos en esos tiempos del Mundial de Sudáfrica 2010, Don Julio se ufanaba de su teléfono de marca finlandesa de carcaza verde, botones negros despintados y con el número anotado sobre una cinta blanca en el dorso. “Estos no saben que este teléfono no lo pincha nadie”, decía mientras señalaba a los dirigentes europeos embestidos en elegantes trajes italianos.

Imposible negar que el espionaje en Argentina está sumando capítulos dignos para un guion de película como los de James Bond. Jueces, políticos, empresarios, periodistas, sindicalistas, dirigentes de fútbol y jugadores figuran en las listas. Las escuchas de la AFI acechan al ambiente del fútbol. Las últimas horas aportaron ejemplos suficientes de la intromisión de las “escuchas ilegales” sobre los protagonistas. Apenas se conocieron los audios difundidos por Radio Mitre de las conversaciones entre Marcelo Tinelli y Grondona en las que se menciona pedidos de árbitros, cambios de horario, cotizaciones y devoluciones de dinero, el presidente de San Lorenzo y de la Liga Profesional manifestó que estaba siendo extorsionado hace tiempo por un ex presidente de Boca. “Estas escuchas que me dicen que pasaron por radio serán las mismas que decía poseer un ex presidente de Boca, que se las había obsequiado un juez, antes de ser separado de su cargo???”, publicó Tinelli en su cuenta de Twitter.

El fiscal Federico Delgado aseguró que tienen sustento los dichos de Tinelli sobre la existencia de "aprietes" y "persecuciones" por parte de ex funcionarios de la AFI.  "Claro que le veo asidero a esta denuncia, mal que me pese; es duro, pero no es una novedad", indicó el fiscal Delgado en declaraciones a la radio online Futurock. El impacto de los audios es inevitable. Se da en el medio de las imputaciones y detenciones por la causa que investiga el juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villena, en la causa por supuesto espionaje ilegal a funcionarios, políticos y empresarios. 

Siempre ha existido entre los dirigentes del fútbol las creencias sobre filtraciones de audios y seguimientos. En las últimas horas se conoció un expediente de la causa que tiene el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, y en el que consta que agentes especiales le hicieron un seguimiento a Pablo Toviggino, Secretario General de la AFA. La AFA se presentará como querellante en la causa de cuya investigación judicial surge que Toviggino comenzó a ser espiado el 18 de abril del 2017. 

Un artículo aparecido en 2017 en el diario La Nación, titulado “El pestilente círculo negro del espionaje", firmado por el periodista Carlos Pagni, enunciaba casos sobre la existencia de distintas operaciones de espionaje ilegal vinculadas a la AFI. Y entre los nombres vigilados aparece el de Lionel Messi. Aunque suene lejano, el mundial de Rusia dio una señal de que el fútbol estaba siendo vigilado. En aquella concentración argentina en Bronnitsy la desconfianza estuvo a la orden del día. Hubo filtraciones de audios y de videos difundidos con recelo. La intimidad de la selección de Sampaoli no era tal y, en el medio de un clima tenso, Javier Mascherano llegó a declarar: “No puedo controlar que un tipo mande un audio, no sé si es a propósito, no sé si los teléfonos están intervenidos, yo ya no sé qué más creer… Y no quiero ni pensar, creo en los otros 22 que están conmigo, en las personas que conozco y nada más”.

En la historia del espionaje mundial hay muchas historias de miembros de la KGB y de la CIA que se metieron en el fútbol con la misión de recabar información clasificada para sus Estados. Cualquier similitud con las pruebas que brotan alrededor del ambiente del fútbol argentino no es pura casualidad. Se encendió la mecha de una bomba que promete más estallidos.

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