Opinión

El misterio alrededor del retiro de José Sand, las metas que tiene por delante en Lanús y el desafío de ser dirigente

A los 41 años, el goleador histórico de Lanús no para de romper récords; conocé sus secretos y qué hará cuando se retire 
 

Por Martín Castilla

El golazo de José Sand en Colón vs. Lanús

La carrera de José Sand no se detiene. Desde que se puso por primera vez la camiseta de Lanús, en 2007, viene dando material para el asombro y el elogio. Ni hablar cuando volvió a finales de 2019 después de superar viejos desencuentros. Dentro y fuera de la cancha, como profesional y compañero, emociona en cada festejo de gol y en cada marca que supera. 

A sus 41 años recién cumplidos, sigue mostrando valentía y frialdad en el oficio del goleador. Cada partido, cada jugada y cada gol despiertan admiración. Antes de la llegada de Sand, el máximo goleador de la historia de Lanús era Luis Arrieta, con 120 tantos en la década del ´40. Ese rubro lo superó ampliamente, pues ya acumula 147 goles con la camiseta granate (en toda su carrera marcó 284). 

Los últimos dos tantos fueron en la goleada frente a Colón por 4 a 1, por la segunda fecha de la Liga Profesional. En la fecha anterior, en el día de su cumpleaños, el 17 de julio pasado, anotó dos goles en el 4 a 2 sobre Atlético Tucumán y con ellos hizo trizas un récord que llevaba 63 años: se convirtió en el jugador más veterano en marcar un gol en el fútbol argentino. La marca la tenía nada menos que Ángel Labruna, que con 40 años, 1 mes y 15 días había anotado frente Rosario Central el 12 de noviembre de 1958.

Frente al arco, Sand tiene la virtud de hacer fácil lo difícil. En el terreno de las presiones y motivaciones, es un referente para los pibes de Lanús. Participó en 4 de los 6 títulos que tiene el club granate, pero no se detiene en la búsqueda personal. “Quiero terminar jugando”, repite el correntino que acaba de firmar hasta junio de 2022, pero que en poco tiempo se piensa como dirigente de fútbol. ¿Dónde? En su querido club Barrio Norte, de Bella Vista, donde jugaba por vacas y empezó como arquero. El fútbol le da permiso para soñar con un cierre de película. Desde lo estadístico, pero mucho más desde lo emocional.

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