Opinión

El día que nació el Topo Gigio de Riquelme

Se cumplen 19 años de un festejo que quedó para la historia: el 10 convirtió en el 3-0 frente a River y lo celebró con las manos detrás de sus orejas en un mensaje directo para Mauricio Macri, por entonces presidente de Boca

Por Federico Del Río

Juan Román Riquelme y su famoso Topo Gigio(Fotobaires)

Juan Román Riquelme y su famoso Topo Gigio | Fotobaires

Iban 26 minutos del segundo tiempo cuando Juan Román Riquelme se hizo cargo de patear el penal que le habían cometido a Marcelo Delgado. Cinco minutos antes, Boca se había puesto en ventaja en el superclásico gracias a un gol de Hugo Ibarra. La Bombonera estaba en su máxima ebullición, rugiendo para que el equipo de Carlos Bianchi pudiera liquidar a River. El 10 se paró frente a la pelota, remató y Franco Constanzo tapó el tiro pero dio rebote y ahí sí, JR no falló y metió el 2-0. Salió corriendo, sacándose de encima a cada compañero que se acercaba para abrazarlo. Lo quiso festejar solo y con una dedicatoria especial: fue hasta la mitad de la cancha, se paró de frente al palco presidencial y puso sus manos detrás de las orejas. Ahí nació el Topo Gigio de Riquelme, un 8 de abril de 2001.

“Fue por mi hija, es fanática del Topo Gigio, se justificó el actual vicepresidente de Boca con la viveza que lo caracteriza a la hora de declarar. Pero nadie le creyó aquella explicación. Había un mensaje mucho más duro, una connotación que nunca quiso reconocer, cuyo destinatario era Mauricio Macri, presidente del club en ese momento. Eran tiempos en los que el Barcelona ya estaba tras los pasos de Riquelme, desde Boca no aflojaban para venderlo y tampoco le hacían un contrato acorde a lo que valía su pase.

Por eso, Juan Román aprovechó ese momento de algarabía en la Bombonera para que el presidente escuchara lo que su fútbol generaba en los hinchas, para que le llegara a los oídos lo que él era capaz de producir desde su exquisito botín derecho. Macri, con anteojos y bigotes, primero festejó feliz y después, enfocado por las cámaras de la transmisión de TV, se le vio una sonrisa incómoda mientras Riquelme le clavaba la vista desde el campo de juego. El 10 se quedó unos cuantos segundos mirándolo e incluso, después de que Serna se le colgara a caballito y que otros compañeros lo abrazaran, volvió a hacer el mismo gesto y mantener los ojos hacia el mismo lugar.

Aquel clásico jugado hace ya 19 años, por la décima fecha del Torneo Clausura 2001, terminó 3-0 porque sobre el final del partido Guillermo Barros Schelotto convirtió de penal. La formación de Boca aquel día fue con Roberto Abbondanzieri; Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Aníbal Matellán, Clemente Rodríguez; Omar Pérez, Mauricio Serna, Cristian Traverso; Juan Román Riquelme; Marcelo Delgado y Antonio Barijho. Del otro lado, el River de Gallego formó con Franco Costanzo; Hernán Díaz, Celso Ayala, Mario Yepes, Pedro Sarabia; Guillermo Pereyra, Leonardo Astrada, Damián Álvarez; Ariel Ortega; Javier Saviola y Martín Cardetti.

Finalmente, Riquelme terminó en el Barcelona, pero su pase recién se concretó a mediados del 2002, luego de largas negociaciones y de varios cruces entre él y Macri por su contrato. De hecho, el presidente hasta llegó a declarar que el 10 jugaría por la cláusula del 20% que estaba vigente por entonces y que quedaría libre en 2003. Pero la insistencia del Barcelona sirvió para destrabar esa relación quebrada y la salida fue la mejor solución para ambos. Eso sí, el Topo Gigio ya había quedado en la historia y hasta hoy se lo sigue recordando.

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