Opinión

El día que Labruna le hizo cuatro goles a River

El 5 de marzo de 1972, hace exactamente 48 años, Rosario Central era dirigido por Ángel, ídolo millonario, y le ganó 4-0 a los de Núñez. Una victoria que le costó digerir y que tuvo una imperdible anécdota con el Beto Alonso porque usaba su camiseta...

Por Federico Del Río

Hablar de Ángel Labruna es hablar de River. En estos tiempo de gloria de Marcelo Gallardo se podría discutir de cuál es el máximo ídolo millonaria, pero no hay dudas de que El Feo es el ícono que distingue a los riverplatenses. Uno de los artífices de La Máquina, ganador de nueve torneos de Primera, cuatro copas nacionales y tres copas rioplatenses. El que entendió de la mejor manera la rivalidad y las chicanas con Boca. Pero hubo oportunidades en las que también estuvo en la vereda de enfrente y tuvo que cruzarse con su gran amor. Como aquel 5 de mayo de 1972 cuando como director técnico de Rosario Central (no) festejó el triunfo por 4-0 frente al River de Didí.

Labruna fue el entrenador que le dio el primer título de su historia a Central, en el Nacional 71 que todos recuerdan por la histórica palomita de Aldo Pedro Poy en la semifinal frente a Newell’s y no tanto por su presencia en el banco de suplentes. Ese clásico rosarino se disputó -casualidades de la vida- en el estadio Monumental. Y le dio la clasificación a la final frente a San Lorenzo, al que derrotó por 2-1 y esa vuelta olímpica significó también la primera estrella de Angelito como DT.

Eso fue a fines del 71 y en el inicio del 72 Labruna se cruzó con River por el Torneo Metropolitano. El partido se jugó en la cancha de Colón y el Canalla aplastó a un equipo que ya tenía el mediocampo conformado por Juan José López, Reinaldo Merlo y Norberto Alonso, el que tantas alegrías le daría tiempo después justamente con El Feo como entrenador. Los goles de aquella tarde en Santa Fe los hicieron Poy, en dos oportunidades, Ángel Landucci y Ramón Bóveda. “Ganábamos 4-0 y en un momento quedé al lado del Beto Alonso, que daba sus primeros pasos. Le empecé a gritar como si fuera jugador mío: ‘Dale, flaquito, corré y transpirá esa camiseta que yo usé durante 20 años. ¿Qué te pensás que tenés puesto?’”, contó años después Labruna sobre aquella victoria.

Si me dan a elegir entre River y mi vida, elijo a River porque River es mi vida

Todo el mundo sabía que Ángel llevaba a River en las venas. “Si me dan a elegir entre River y mi vida, elijo a River porque River es mi vida”, era una de sus frases de cabecera. Por eso mientras era técnico de otros clubes (también pasó por Defensores de Belgrano, Platense, Talleres, Racing, Lanús, Chacarita y Argentinos) cada vez que llegaba al vestuario después de un partido preguntaba cómo había salido el club de sus amores. Ese 4-0 con Central fue un trago difícil de digerir para él. Pero años después, en 1975, se daría el gusto de ser el DT que cortó los 18 años de sequía de títulos. Ese Metropolitano sería el primero de las seis vueltas olímpicas que dio como entrenador del Millonario.

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