Opinión

El Cilindro con 30 mil hinchas para no ver jugar a Racing

Hace 21 años, los hinchas de la Academia copaban su estadio a pesar de que el club, en plena quiebra, no había recibido la autorización judicial para arrancar el Clausura 99. Por eso, todos los 7 de marzo se festeja el Día del Hincha de Racing

Por Federico Del Río

Racing Asociación Civil ha dejado de existir”. La frase que pronunció Liliana Ripoll el 4 de marzo de 1999 le compite a cualquiera de las que dijo, dice y dirá Diego Maradona para estar entre las más recordadas en el mundo futbolero. La síndico que manejaba el proceso de la quiebra de la Academia detonaba una bomba en los peores momentos de la institución y un rato después los hinchas le revoleaban un redoblante a Daniel Lalín, presidente por entonces, mientras intentaba explicar qué estaba pasando. Todo a tres días del debut del equipo de Gustavo Costas y Humberto Maschio frente a Talleres de Córdoba por el Torneo Clausura. Pero, claro, esa determinación de la Justicia implicaba que Racing no tenía el permiso para jugar.

Eran días caóticos para los de Avellaneda, antagónicos con los actuales. La Cámara de Apelaciones de La Plata había ordenado la clausura y la liquidación de los bienes en los siguientes cuatro meses a partir del reclamo del anterior síndico (Francisco Pérez Díaz) por una deuda de 231.000 pesos más los intereses. Más allá de esas cuestiones jurídicas, lo cierto es que deportivamente se postergó el encuentro del 7 de marzo, pero eso no frenó que 30.000 fanáticos se acercaran hasta el Estadio Presidente Perón para cantar y alentar como si hubiese un partido en la cancha

Cinco futbolistas del plantel aparecieron en el césped para agradecer el aguante de los hinchas. Fernando Quiroz, Ángel Matute Morales, Jorge Reinoso, Sergio Zanetti y Pablo Michelini fueron los protagonistas que se mezclaron con otras figuras como el Chango Cárdenas, autor del gol que le dio a Racing la Copa Intercontinental en 1967. Los gritos de aliento se mezclaban con llantos de dolor y emoción en las tribunas del Cilindro ante una situación que nadie lograba digerir ni quería entender.

Dos días después de esa muestra de amor, la Cámara de Apelaciones mantuvo su decisión de avanzar con la liquidación de los bienes del club, pero permitió que Racing siguiera funcionando. Así, entonces, no volvía todo a la normalidad (algo que estaba lejísimo), pero al menos el equipo podía volver a jugar mientras el caos institucional continuaba por culpa de la quiebra que se había decretado un año antes cuando el club tenía una deuda de 58 millones de pesos (luego se reconocieron 34 millones).

El proceso de la quiebra duró hasta diciembre de 2008, cuando se pagó la última cuota. Pasó la presidencia de Lalín, el gerenciamiento de Blanquiceleste con Fernando Marín primero y Fernando De Tomasso después, y la intervención de Héctor García Cuerva, quien fue el que logró encausar la institución para que los socios pudieran volver a las urnas y elegir a un nuevo presidente. Fue Rodolfo Molina quien ganó esas elecciones en la vuelta de la democracia racinguista y al cumplirse una década de aquella muestra de amor en un estadio sin fútbol oficializó al 7 de marzo como el Día del Hincha de Racing.

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