Opinión

El 1x1 de River: Palavecino, el toque sensual en una máquina de jugar

Si el líder goleó a Argentinos y sacó nueve puntos de ventaja es porque montó una obra colectiva imponente, con múltiples rendimientos individuales para disfrutar. El ex Platense y Deportivo Cali brilló con dos asistencias, pero en todas las líneas hubo futbolistas con niveles más que elevados. 

Por Enrique Gastañaga

Bruno Zuculini festeja su golazo, el que rompió el empate. Reemplazó a Enzo Pérez y esta vez jugó de "5" clásico. Cumplió en todo.

Bruno Zuculini festeja su golazo, el que rompió el empate. Reemplazó a Enzo Pérez y esta vez jugó de "5" clásico. Cumplió en todo.

Franco Armani (6). Disfrutó mirando a River desde el arco y tuvo una noche más que tranquila. Argentinos nunca lo inquietó.

Robert Rojas (7). Se mueve con tanta naturalidad por la banda derecha que parece marcador lateral de origen.

Paulo Díaz (7). Rápido para anticipar y desplazarse. Además, con clase para dibujar alguna pisada con giro incluido.

David Martínez (8). Inmensa presencia para defender y categoría para salir jugando y conducir desde el fondo ante un rival bien metido atrás. Atento para aprovechar el resbalón de Aválos e iniciar la acción del segundo gol, cuando River había arrancado el segundo tiempo algo relajado.

Milton Casco (7). Fue casi un delantero más. Propuso todo el tiempo en posiciones ofensivas, inclusive con recuperaciones altas. Atrás, sin problemas. En un momento lo ovacionaron.

Bruno Zuculini (8). Ocupó el lugar de Enzo Pérez como volante central. Cumplió con orden, equilibrio y serenidad. Encima su aporte fue clave en el resultado. Es que rompió el empate con un derechazo impactante desde unos 30 metros que pegó en el travesaño, picó adentro y salió.

Enzo Fernández (7). Otra producción sobria, con dinámica y algunos recorridos largos interesantes. Sacó un zurdazo desde afuera que dio en un palo.

EL MEJOR: AGUSTÍN PALAVECINO (9). De nuevo condujo con sabiduría, convicción y movilidad. A todo eso que viene regalando en los últimos partidos, esta vez le agregó dos asistencias para coleccionar en los últimos goles. La primera fue profunda, justa y sensual; la segunda, con presión alta y recuperación antes del pase exacto.

Santiago Simón (7). Interpreta cada episodio como corresponde. Partiendo desde la derecha, suele limpiar el camino en cada participación. 

Benjamín Rollheiser (6). Necesita convertir su primer gol en River. Tal vez cuando lo haga se soltará aún más. A veces parece apurado en algunas resoluciones. Tuvo la primera chance, desde un ángulo no tan sencillo, y pateó al cuerpo de Lanzillota. No la rompía, pero no desentonaba. Igual Gallardo lo sacó en el entretiempo.

Julián Alvarez (8). Siempre inquietando, dañando y ofreciéndose con un despliegue inmenso. Le pegaron más que otras veces. La tocó a la red en el segundo y le devolvió gentilezas a Romero en el tercero. 

Braian Romero (8). Jugó todo el segundo tiempo y aportó el condimento que le había faltado a Rollheiser. Fue muy valioso. Asistió en el segundo, la empujó en el tercero y lastimó con alguna otra corrida electrizante.

Jorge Carrascal (5). Entró en los 20 finales, con River ganando 3-0 y todo para por fin brillar. Construyó una hermosa jugada en velocidad, pero falló en la definición: se la tapó Lanzilotta. Tenía el pase más que fácil para Romero, quien estaba para empujarla. 

Federico Girotti (-), José Paradela (-) y Leonardo Ponzio (-). Reemplazaron a Alvarez, Simón y Zuculini. Jugaron sólo diez minutos.

DT: Marcelo Gallardo (8). Todo lo que toca y decide lo transforma en superador. Para suplir al lesionado Enzo Pérez, eligió a Zuculini, vital y hasta goleador. River era una maquinita, pero en el entretiempo no dudó en hacer un cambio: sacó a Rollheiser y puso a Romero, quien también se transformó en determinante. El Muñeco, por otro lado, siempre pedía más, más y más. Definitivamente, un técnico diferente. 

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