Opinión

El 1 x 1 de River: Julián Alvarez también juega al póker con el gol

El delantero sensación del fútbol argentino regaló una lección de contundencia y pegó cuatro gritos en el 5-0 a Patronato. Los tres primeros fueron en la etapa inicial y en once minutos. El más voraz de un River hambriento, que coleccionó buenos rendimientos individuales y marcha a paso firme hacia el campeonato.

Julián Alvarez celebra uno de sus goles en la gran producción contra Patronato, mientras allá atrás sufre el arquero Matías Ibáñez.
Julián Alvarez celebra uno de sus goles en la gran producción contra Patronato, mientras allá atrás sufre el arquero Matías Ibáñez. (Fotobaires)

Por Enrique Gastañaga

Franco Armani (6). Patronato jamás lo inquietó, pero estuvo atento para salir rápido a cortar alguna insinuación con el pie o para reaccionar ante algún disparo desde afuera del área.

Robert Rojas (6). Sin problemas en la marca, esta vez le costó encontrar espacios para proyectarse ante el 5-4-1 de Patronato.

Felipe Peña (-). Sólo estuvo un minuto en cancha: se lesionó la rodilla izquierda y sembró preocupación.

David Martínez (7). Rápido para anticipar cualquier intento de réplica de Patronato, con presencia y salida nítida.

Milton Casco (7). Le puso una pelota deliciosa a Rollheiser por la banda izquierda que concluyó en el cuarto gol.

Enzo Fernández (7). Imprimió la dinámica y la movilidad imprescindibles ante un rival que siempre ponía a sus diez hombres de campo en posición defensiva. También aportó remate desde afuera. Exigió al arquero Ibáñez a dar rebote en la acción del tercero.

Enzo Pérez (7). Siempre en el lugar indicado. Anticipó de cabeza en el inicio de la jugada del primer grito millonario.

Agustín Palavecino (8). Fue el primero que entendió que era clave patear desde afuera frente a un Patronato ultra defensivo, que tapaba las vías de acceso al área. Fue el primero que lo intentó y rompió el cero a cero con un sensual derechazo desde afuera, abajo, contra un palo. Después, siguió tocando, moviéndose y tratando de ser vertical.

Santiago Simón (6). Se movió, la pidió, pero le costó desequilibrar con tantos defensores rodeándolo en pocos metros.

EL MEJOR: JULIÁN ALVAREZ (10). De otro nivel. Oportuno para encontrarse en el lugar indicado en el segundo y en el cuarto gol. Voraz para presionar al arquero Ibáñez, para robársela y para empujarla al arco vacío en el tercero. Preciso para resolver de primera y de zurda el mano a mano del quinto. Así gozó el primer póker de su carrera. Insaciable.

Benjamín Rollheiser (6). No se la había hecho tan fácil con tan pocos espacios, hasta que dibujó el desborde del cuarto gol con un lindo desplazamiento. Salió en el entretiempo con una contractura.

Jonatan Maidana (6). Reemplazó a Peña y no tuvo inconvenientes defensivos, aunque no se lo percibió seguro con la pelota, algo lógico para alguien que no juega tan seguido. Le sacó el gol del consuelo a Arias.

Jorge Carrascal (6). Jugó el segundo tiempo en lugar de Rollheiser. Se mostró y dibujó una dulce asistencia para Julián Alvarez en el quinto. No pudo aprovechar un mano a mano para celebrar su gol.

Braian Romero (6). Estuvo en cancha en la última media hora, como sustituto de Palavecino. Se movió, la pidió, presionó.

Bruno Zuculini (6). Entró por Enzo Pérez en los 25 finales y, como todo River, jugó con intensidad hasta el cierre.

Marcelo Gallardo (7). De nuevo, el equipo entendió el partido que debía jugar, moviendo la pelota con paciencia ante un Patronato demasiado atrás y probando con remates desde afuera, una vía que le permitió romper el resultado para luego golear. Se preocupó desde afuera para que su River juegue con seriedad total hasta el final aunque a los 40 del primer tiempo ya ganaba 4-0. El equipo del Muñeco es una maquinita

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