Opinión

Bielsa emociona, pero no es Top Ten

El Loco de nuevo sacude al mundo futbolero con su consagración en el Leeds y el salto a la Premier League. Agitan los bielsistas al extremo. Responden sin piedad quienes no lo quieren. A pisar la pelota. A no exagerar ni unos ni otros. El rosarino marca tendencia, seduce y alegra con su dulce momento, pero en un análisis fino no entra en el ránking de los 10 mejores técnicos argentinos de la historia. Estilos, influencias, enseñanzas, legados y también resultados. Todo debe ponerse en la balanza del debate

Por Quique Gastañaga

Marcelo Bielsa en el Leeds(Prensa Leeds)

Marcelo Bielsa en el Leeds | Prensa Leeds

Como es igual a nobleza en todos los sentidos, como es sinónimo de inteligencia y de audacia, como representa el anti-sistema, como nada le gusta el ruido, Marcelo Bielsa emociona. Por supuesto alegra que una de sus aventuras singulares coincida con la palabra campeón y con el ascenso a la Premier League, a una de las ligas más impactantes del planeta, todo con un equipo como el Leeds, un gigante dormido que hace 16 años venía persiguiendo ese objetivo. Como las grietas ya son un clásico de este país, el éxito del Loco dispara veneraciones exageradas de los bielsistas y menosprecios injustos de quienes no son sus fanáticos. Ahora bien: ¿dónde se encuentra ubicado entre los entrenadores argentinos? En la elaboración de un ránking de técnicos, a partir del análisis y por supuesto con matices subjetivos, el Loco no aparece. Sí, Bielsa no es Top Ten.

Se contemplan influencias e identificaciones logradas en equipos, en selecciones, en jugadores, en entrenadores. Deben sí o sí haber impactado de algún modo aquí, en el fútbol nuestro. Los títulos cosechados por supuesto no pueden ignorarse. Hay valores, ideas y pasiones que giran alrededor de la pelota. No todos ganan, pero todos juegan para ganar. El romanticismo resulta un hechicero infalible, pero al cabo se trata de fútbol profesional. Entonces, sale este ránking: 1) Carlos Bilardo, 2) César Menotti, 3) Alejandro Sabella, 4) Alfio Basile, 5) Carlos Bianchi, 6) José Pekerman, 7) Juan Carlos Lorenzo, 8) Osvaldo Zubeldía, 9) Diego Simeone y 10) Marcelo Gallardo.

Máximos referentes de escuelas opuestas, alabados por muchos de sus dirigidos, campeones del mundo con Argentina y ultra reconocidos en el universo del fútbol, sin dudas el Narigón y el Flaco se posicionan por encima de Bielsa. Además, como el Loco, dejaron una huella con vuelta olímpica en equipos que no ganan con habitualidad y que hicieron jugar muy pero muy bien. Los menottistas se jactan de las formas exquisitas y de la línea discursiva del Flaco, un encantador de futbolistas y de futboleros. Exhiben el Mundial Juvenil de 1979, pero también lastiman asociando al Narigón con el antifútbol, aunque quienes conocemos a Bilardo en profundidad podemos dar fe de su nobleza. También los bilardistas ponen sobre la mesa su versatilidad táctica, el subcampeonato del mundo en el 90 y nada menos que la mejor versión lograda de Diego Maradona. 

Tercero se filtra Sabella porque, aunque dirigió apenas cinco años, logró una cosecha descomunal en la brevedad. Sus jugadores lo valoran. Sus colegas lo jerarquizan y lo aprecian. Un señor técnico. Híper ganador: campeón de América y luego local con Estudiantes; subcampeón del mundo con Argentina en Brasil 2014, con derrota injusta en la final, en aquel recordado alargue ante Alemania. Una enfermedad lo sacó de acción en su mejor momento.

Tal vez el mayor contrapunto de Bielsa sería Basile, desacreditado por parte del ambiente del fútbol que lo ataca reprochándole su poca contracción al trabajo. Una injusticia. Con otro estilo, con el barrio brotándole a cada momento, bien directo, el Coco enamoró a muchos de sus jugadores, armó varios equipos seductores y además ganó en Selección y en clubes. Pergaminos le sobran: con Argentina, bicampeón de América; con Racing, campeón de la Supercopa 1988; con Boca, cinco títulos en un año; en el América de México, una estrella. Y como Bielsa, también Basile se embarró en el ascenso y ascendió con Racing.

Bianchi no está más arriba porque le faltó la Selección y no aparece más abajo porque nadie lo iguala en equipos: ganó todo en un club acostumbrado a no ser campeón (Vélez) y en otro habituado a serlo (Boca). El Virrey fue un sabio para administrar egos. Equilibrado, sobrio, ordenado. Exaltado por muchos de sus futbolistas.

Tal vez sorprende la inclusión de Pekerman. ¿No vale el hombre que provocó la mayor revolución de la historia de la Selección Argentina en Juveniles? Tan formador como Bielsa, a muchos cracks los acompañó en su crecimiento futbolístico y humano. José también hizo escuela. Además, ya como Director General de Selecciones, eligió al Loco para la Selección y, cuando él se quedó sin energía, lo reemplazó y estuvo a la altura en Alemania, cuartofinalista. También le devolvió la grandeza y los mundiales a Colombia. Su cuenta pendiente: trabajar en la liga argentina.

¿Cuánto más arriba podrían ubicarse Lorenzo y Zubeldía si dirigieran en esta era de globalización? Bajo la influencia de Helenio Herrera (es argentino, pero no se lo considera porque en el país no dirigió), el Toto resultó un DT mítico, con pragmatismo, picardías, ocurrencias, excentricidades. Fue el más exitoso en la historia de Boca hasta que apareció Bianchi. Hizo bicampeón a San Lorenzo en 1972. Fue subcampeón de la Copa de Campeones de Europa con el Atlético de Madrid en 1974. Ganó una Copa Italia con Lazio. Dirigió a la Selección desorganizada en Chile 62 e Inglaterra 66. Igual que Bielsa, no le temió al fútbol de ascenso: lideró el primer tramo del torneo que marcó la vuelta de San Lorenzo a la A en 1982 y se hizo cargo de los últimos 12 partidos del regreso de Atlanta a la máxima categoría en 1983. Y más: al Mallorca lo subió de Tercera a Primera en dos años, entre 1959 y 1960. A su vez, Don Osvaldo por supuesto que fue un adelantado en todos los aspectos, impulsando figuras como Hugo Gatti y Luis Artime en Atlanta pero en especial construyendo la etapa más rica en la historia de Estudiantes en los 60. Sacó campeón a San Lorenzo en 1974. Fue a Colombia y, según aceptó Francisco Maturana, “marcó un antes y un después” con su obsesión y su inteligencia. Ahí dos veces coronó con Atlético Nacional de Medellín. Poco después del segundo título, murió a principios de 1982. Era demasiado joven. Tenía 54 años. Hubo una escuela Zubeldía, sin dudas.

Como aún tienen un largo camino por recorrer, en la parte más baja del decálogo, mucho más frescos, brillan Simeone con sus 50 años y Gallardo con sus 44. El Cholo, fiel exponente del resultadismo, con un estilo pragmático al extremo inclusive a veces contando con intérpretes para ir por más. Divide a los futboleros. Los bilardistas se lo apropiaron. Ya dejó su sello en el fútbol argentino y se transformó en el DT más trascendente de la historia del Atlético de Madrid… En tanto, el Muñeco sólo necesitó seis años para convertirse en el técnico más exitoso en la rica vida de un coloso como River, imprimiéndole una mística internacional inédita, con una paternidad potente sobre Boca sellada con la final en Madrid, confiando y potenciando a muchos jóvenes, armando equipos distintos y apostando a una búsqueda integral.

Bielsa no es Top Ten porque le faltó animarse a más en la Selección después de que le dieran una segunda oportunidad que a nadie le dan, tras la eliminación en 1ª ronda en el Mundial 2002. Es una pena que se haya quedado sin energía justo cuando había empezado a darle una vuelta a su estilo tan directo. ¿No haber ido a fondo con una revancha celeste y blanca lo hace superior?

Bielsa no es Top Ten porque le faltó jugarse en equipos grandes de Argentina o de las mejores ligas mundo. Valentía le sobra. Por ausencia de coraje seguro que no fue. Tal vez haya sido porque, antes que estrellas con egos difíciles de administrar, prefiere jugadores menos brillantes, más dóciles y con apertura al aprendizaje y a la evolución constante. Apuesta a la revolución desde esos lugares. Desde que dejó nuestra selección, por algo escogió a Chile, Athletic Bilbao, Olympique de Marsella, Lille y Leeds... Destinos más modestos, menos rutilantes, donde la aproximación a la palabra campeón ya se entiende como éxito. ¿Eso lo hace superior?

¿Hasta dónde en Bielsa el misterio es una virtud? ¿Sólo Bielsa es capaz de detectar que el éxito no es lo mismo que la felicidad? ¿Hasta dónde a Bielsa lo hace mejor devolver un gol en una situación para la discusión? ¿Hasta dónde lo pone por encima del resto ser generador de una corriente de admiradores tan fanatizados que parecen fundamentalistas y todo le celebran?

Bielsa tal vez les gana en repercusión internacional a muchos entrenadores argentinos de este ránking futbolero. Quizás también vence en capacidad docente y en obsesión. Eso sí, hay otros técnicos humildes, honestos, nobles y especialistas en dejar excelentes recuerdos en sus jugadores, que además ganaron más que él en equipos y/o selecciones. Los bielsistas a lo mejor argumentan que esos otros técnicos no fueron alabados por Pep Guardiola ni visitados por Zinedine Zidane...

Lo fantástico de este juego es que permite miradas tan diversas como este ránking edificado desde el repaso y el análisis, pero obviamente influenciado por la opinión, el gusto y los tiempos. No tiene como meta la desacreditación de Bielsa. Al contrario. El Loco provoca admiración. No se discute. Alegra que a los 65 años el fútbol le haya regalado este título con el Leeds y el salto a la Premier League. Sí, Bielsa emociona, pero no es Top Ten. 

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