Opinión

Argentina tiene que ganar la Copa América

Será tal vez la última de Messi. Y Leo, que llegará con 34 años al día de la final, merece un título en la Selección Mayor. El ciclo ya dejó de ser nuevo: lleva casi tres años de recorrido. La base del equipo está. Si se tratase de un Mundial habría que bajar un poco el tono, pero aquí en Sudamérica “el” rival es Brasil. Un solo partido de riesgo total. Es tiempo de exigir.

Por Enrique Gastañaga

"No quiero prometer títulos", dijo Scaloni hace unos días(EFE)

"No quiero prometer títulos", dijo Scaloni hace unos días | EFE

“Ya nos hemos pegado demasiados palos”, argumentó Lionel Scaloni hace unos días para gambetear cualquier mirada triunfalista sobre la Selección. Se entiende: habla el entrenador. En ese sitio lo mejor es atenuar las expectativas. Nada gana despertando ilusiones. Mejor aferrarse al bajo perfil y más tarde impactar. 

Sin embargo, saliendo de ese rol y observando desde afuera, se disparan otras lecturas. Este ciclo celeste y blanco dejó de ser nuevo. Lleva casi tres años. Ya fueron los tiempos de ensayo. Ahora es el momento de combinar certezas en el juego con resultados. Ahora sí hay otras obligaciones. No sólo pasa por acumular buenas señales con la pelota. Argentina tiene que ganar la Copa América.
No hay que temerle a la sentencia. 

El culpable, en principio, es el propio Scaloni por el muy buen trabajo de recambio que viene realizando. La Selección ya tiene una base clara como para soñar de verdad en el ámbito continental. Si se tratara de un Mundial, habría que disminuir el tono y ser más cautos, por supuesto. Sin embargo, en Sudamérica, aunque Uruguay, Colombia, Perú, Chile y Paraguay siempre se muestran amenazantes, “el” rival es Brasil. Sólo contra Neymar y compañía estaría Argentina de antemano un escalón abajo. Es un partido. Será cuestión de prepararlo a la perfección.  

El día de la final de la Copa América ya Lionel Messi habrá cumplido 34 años. Tal vez sea su última vez en esta competición. Por el genio también Argentina tiene que ganarla. El 10 viene de ser una vez más goleador de la liga española, en un Barcelona que debió cargarse sobre su espalda. No sufrió el desgaste del tramo final de la Champions...

La Selección tiene al “9” del Inter, del campeón de Italia: Lautaro Martínez. Detrás, con hambre de revancha, sabiendo que se le aproxima un desafío colosal en el Barcelona, Sergio Agüero. 

Los extremos habían sido una carencia hasta Rusia 2018. El único exponente para la ilusión era Angel Di María. Hoy no sólo Fideo se mantiene vigente en el más alto nivel mundial. También surgen y crecen con fuerza Lucas Ocampos, en el Sevilla, y Nicolás González, en el Stuttgart de muy buena temporada en su regreso a la Bundesliga.
Para entusiasmarse del medio hacia arriba, Scaloni hizo justicia citando a Angel Correa, siempre presente y decisivo en el Atlético de Madrid campeón de España. Hacía rato que acumulaba méritos.

El mediocampo ofrece piezas con diversos matices. Leandro Paredes, híper afirmado en el PSG, es el pase justo, la clase, la pegada exacta y el roce si hace falta. Rodrigo De Paul, indiscutido en el Udinese, es el despliegue. Giovani Lo Celso, del Tottenham, encarna la reflexión, la gambeta, la cesión filosa. Guido Rodríguez, siempre titular en el Betis de Manuel Pellegrini, se ofrece como opción para el equilibrio. Marcos Acuña, el comodín: alternativa por la banda tanto de extremo como de lateral y además por adentro.

Atrás tal vez se descubra la zona más frágil, pero con intérpretes (varios jóvenes) que se van sumando como para creer que todo será mejor. En el corazón de la defensa, Lucas Martínez Quarta, de la Fiorentina, ya lo demostró en las últimas citaciones. Lisandro Martínez crece a toda velocidad en el Ajax y hasta suena en el Barcelona.  Germán Pezzella juega siempre en la Fiorentina. A Cristian Romero le fue más que bien en el Atalanta y redondeó una gran temporada en la Serie A. Ya en los laterales, Nicolás Tagliafico, indiscutido por la izquierda, y Gonzalo Montiel con Juan Foyth, para cubrir la banda derecha. ¿Habrá espacio para verlo a Nahuel Molina, ex Boca hoy en el Udinese?

El arco no preocupa. Si Scaloni no quiere sostener a Franco Armani porque ha bajado un poco su rendimiento, tiene a mano al mejor arquero de la Premier League: Emiliano Martínez. ¿Más? Más: Agustín Marchesín, figura en el Porto, y Juan Musso, sólido en el Udinese, en lista de espera.

Más allá de la pandemia, también el tiempo de trabajo ya es el suficiente para esperar resultados. Es cierto que Oscar Tabárez hace 15 años que dirige a Uruguay, Ricardo Gareca hace 6 que asumió en Perú y Tite lleva 5 al frente de Brasil. También es real que muchas selecciones tienen menos rodaje que Argentina. Los dos próximos rivales de Eliminatorias son un claro ejemplo: el uruguayo Martín Lasarte empezó en Chile en febrero de este año y Reinado Rueda en Colombia inició su ciclo en enero. Gustavo Alfaro hace 9 meses que se hizo cargo de Ecuador, el venezolano César Farías suma 1 año y 10 meses en Bolivia, el portugués Jose Pereiro acumula 1 año y medio en Venezuela y Eduardo Berizzo casi 2 años y medio en Paraguay. 

La localía singular, sin público en las tribunas, también será beneficiosa para Argentina, en especial en los tramos dificultosos, para no verse atrapada por la impaciencia de los hinchas.

Se entiende la mesura de Scaloni. Habla el técnico. Pero esa no es la única mirada. Ya pasaron tres años. No es como en la previa de la Copa América 2019, cuando casi no existía camino recorrido tras el papelón en Rusia…. Hay una base. Muchos jugadores se afirmaron. Es tiempo de jugar, de seguir creciendo en el funcionamiento, pero también de conseguir resultados. Y por qué no de atrapar un título después de 28 años. Se viene una linda oportunidad. No hay que temerle a la sentencia. Argentina tiene que ganar la Copa América.

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