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Los dueños del mediocampo: Los mejores 5 de la historia de Boca

Todos corren Todos juegan. Todos raspan. Los jugadores y la hinchada. La Bombonera tiembla, late. El pulso del fútbol lo marca el corazón del equipo,  que es el mediocampo. Para ser el dueño del medio de Boca hay que tener suficientes condiciones técnicas pero además, una determinada forma de jugar. Camiseta manchada por el roce de tirarse a los pies del rival. La tribuna se levanta con cada quite que genera desde ese corazón. El mediocampo de Boca tuvo dueños a lo largo de la historia. Vamos a ver quiénes fueron

La hinchada de Boca(Fotobaires)

La hinchada de Boca | Fotobaires

Hubo muchos jugadores que en la historia de Boca dejaron su marca ocupando la posición de mediocampista central. En esta nota, repasamos a cinco futbolistas que vistieron la '5' azul y amarilla.

Mauricio Alberto Serna

Boca siempre se caracterizó por un mediocampo aguerrido, batallador, peleando sin tregua cada partido. A ese juego lo llamaron cuando “Chicho” pisó por primera vez la Bombonera. Un cinco “tapón”, que quizás no dice mucho con su físico, pero que socorre a cada uno de los compañeros y se juega la vida por la camiseta. 

Mauricio Serna llegó a Boca proveniente de Atlético Nacional, su otro gran amor futbolístico, Disputó 123 partidos con la casaca azul y oro y estuvo en las grandes consagraciones de la era Bianchi: Copas Libertadores 00/01 y la enorme Copa Intercontinental 2000 ante el Real Madrid..

Antonio Ubaldo Rattín

Uno de los máximos ídolos de la institución. Salió de las inferiores del club y en toda su carrera sólo vistió la casa azul y oro. Debutó a los 19 años, ni más ni menos que ante River -con victoria por 2 a 1- y jugó desde 1956 hasta 1970, consagrándose en cuatro ocasiones: obtuvo los campeonatos de 1962, 1964 y 1965 y la primera edición de la Copa Argentina 1969.

El público de Boca tiene un recuerdo preciado, valioso, que adquirió con su entrega por los colores. Cada vez que se alzaba la voz del estadio con su nombre, el murmullo aumentaba y se hacía explosión en La Boca. El ídolo, el hombre que marcó dentro de la historia boquense una época con su apellido, estaría con su presencia inconfundible en el centro del campo. Haciéndose patrón en el medio juego, dueño exclusivo de esa importante porción de campo por su personalidad y temperamento.

Debutó en primera división en la segunda rueda del campeonato de 1956 frente a River. La patriada que se jugaba ese muchacho delgado, de andar pesado y desgarbado, no era de las fáciles. Enfrente estaban nada menos que los rivales de siempre, y defeccionar allí era poco menos que sumirse en la frustración. Pero, además, la tarea que le tocaba en el reparto era nada menos que suplantar a Eliseo Mouriño, uno de esos hombres que la tribuna no discute jamás. Y fue recibido con el nombre de aquel como himno de desafío a la actuación que tenía que cumplir. Boca ganó 2 a 1 y Rattón cumplió con su trabajo sereno y sobrio, tal como se lo había pedido Mario Fortunato, quien lo promovió a primera. 

Pocos son los hombres que son admirados y respetados por los rivales. Pelé, el incomparable jugador que se encumbró en el estrellato futbolístico en la primera parte del siglo veinte con sus extraordinarias condiciones, siempre lo respetó y admiró. Cada vez que la "Perla Negra" llegaba a Buenos Aires, invariablemente preguntaba: "¿Cómo está Rattín?" "¿Cómo está jugando?". Sello inconfundible de lo memorable que fue “el Rata” con la camiseta de Boca. 

Blas Armando Giunta

Es tan importante como jugador con la camiseta azul y oro que quedó Inmortalizado en la hinchada con el "huevo, huevo, huevo, Giunta, Giunta, Giunta".  Blas llegó al club en 1989, en una época complicada para el xeneize, que llevaba ocho años sin salir campeón. Emparentado con el estilo histórico de Boca, este volante central se ganó rápidamente el cariño de la gente y logró quedarse con cuatro títulos: la Supercopa 1989; la Recopa 1990; la Copa Máster 1992 y el Apertura de ese mismo año. En el club batalló en 189 partidos, marcó 10 goles, obtuvo 4 títulos y derrotó a River en 10 ocasiones.

Giunta reaccionaba por él igual que por cualquier jugador que llevara la camiseta de Boca arriba de su cuerpo sudado. Era el guardaespaldas del plantel y, de algún modo, el representante de la gente dentro de la cancha. No es una figura ocasional: a Giunta se lo ha visto en el césped trabar con la cabeza. "Con la camiseta de Boca me gusta jugarme la vida en cada pelota", juró más de una vez. Y cumplió siempre.

Rubén José Suñé

Surgido de las divisiones juveniles del disputó casi la totalidad de su carrera en ese club, convirtiéndose en un ídolo y referente, coautor de algunos de los mayores logros de la historia del club xeneize.

Salió campeón de los Torneos Nacionales 1969, 1970 y 1976, Copa Argentina 1969 y del Metropolitano 1976. En el ámbito internacional, conquistó las Copas Libertadores 1977 y 1978, y alcanzó la gloria total con la obtención de la Copa Intercontinental 1977. 

Es considerado uno de los mayores ídolos de la historia. Suñé fue inmortalizado con una estatua en el museo xeneize en su honor por su trayectoria como futbolista. Dicha estatua fue inaugurada en diciembre de 2016. 

Debutó el 17 de marzo de 1967 contra Colón, que finalizó en victoria por 2-1. Su primer gol oficial lo convirtió en el Metropolitano 1968, contra Platense de penal. En el año 1969 consiguió el primer cual adjudicarse el Torneo Nacional de la mano de Alfredo Di Stefano como entrenador. Ese mismo año obtuvo la Copa Argentina, al ganarle la final a Atlanta. En 1972 jugó su último partido, en un clásico que terminó en derrota 2-3 ante River. 

En el año 1976 volvió por pedido de Juan Carlos Lorenzo. Con este equipo consiguió consagrarse campeón del Metropolitano. También, en ese mismo año, obtuvo el bicampeonato al ganar el Torneo Nacional. La particularidad de este último torneo fue que se definió en una final con River, dado que los dos equipos habían ganado sus respectivos partidos. 

La final se jugó el 22 de diciembre en el estadio de Racing Club. Boca ganó el encuentro 1-0 con gol de Rubén Suñe de tiro libre, sorprendiendo a Ubaldo Fillol que estaba acomodando la barrera, a los '72 del partido. El siempre recordado como el “gol fantasma” de Suñé, ya que no había registro fílmico hasta que en 2019 aparecieron imágenes que muestran el golazo y la viveza del ídolo de Boca. 

En el año 1977 Boca ganó, por primera vez en su historia, la Copa Libertadores ante Cruzeiro por penales. En 1978 Boca obtuvo el bicampeonato de América, al ganarle, esta vez ante Deportivo Cali. Ese mismo año Boca salió campeón del mundo al ganarle las finales al Borussia Mönchengladbach . En la ida empataron 2-2 y en la vuelta Boca goleó 3-0 al equipo alemán y se consagró en lo más alto de la cima del fútbol mundial.
Suñé jugó 377 partidos y marcó 36 goles. Un ídolo de los que ya no existen.

Sebastián Alejandro Battaglia

Surgido en las divisiones inferiores, debutó en el año 1998 en un partido frente a Gimnasia y Tiro de Salta. Ganó el Clausura 1999, logró la gloria con un excelente desempeño en la Copa Libertadores 2000, la Intercontinental del mismo año ante Real Madrid. En 2001 ganó el Apertura, y obtuvo nuevamente la Copa Libertadores, pero perdió la Intercontinental frente al Bayern Munich. En el año 2003 tendría otro año de gloria ganando de nuevo todo, Libertadores, Intercontinental y un Campeonato Apertura. Luego emigraría al fútbol español para jugar en Villarreal con Cagna, Arruabarrena y Riquelme. Tras este paso por el fútbol europeo volvió al equipo xeneize, con el que ganó en el año 2005 la Copa Sudamericana, el Apertura, la Recopa Sudamericana en 2006 siendo el capitán. Siguió ganando títulos hasta que las lesiones lo fueron dejando un poco de lado en la consideración de los entrenadores que a veces no lo colocaban en el 11 titular, pero que siempre lo tenían como opción ganadora en el plantel.

Se desempeñó como volante central, doble mediocampista central, o por el carril derecho. Un jugador importante desde el punto de vista táctico, poseedor de una buena técnica, precisión a la hora de jugar la pelota y muy dedicado en la marca y en la cobertura de espacios. Es el jugador más ganador de la historia de Boca y por eso debía estar entre los mejores.

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