Nacional

El debut del Príncipe que llegó para ser rey

Hace 37 años, Enzo Francescoli se ponía por primera vez la camiseta de River, en un partido frente a Huracán por el Nacional 83. Fue resistido al comienzo y se retiró 15 años más tarde como uno de los grandes ídolos millonarios
 

Por Federico Del Río

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Enzo Francescoli, el Príncipe que llegó para ser rey

Enzo Francescoli, el Príncipe que llegó para ser rey

Enzo Francescoli

Enzo Francescoli

Enzo Francescoli

Enzo Francescoli

Enzo Francescoli

Enzo Francescoli

Enzo Francescoli

Enzo Francescoli

Enzo Francescoli

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Enzo Francescoli

No eran los mejores momentos económicos de River allá por los primeros años de la década del 80, pero el presidente Rafael Aragón Cabrera decidió que valía la pena hacer el esfuerzo por ese flaquito uruguayo que se destacaba en el humilde Wanderers. Ya lo había tenido Boca en la mira y en Núñez se la jugaron: 310.000 dólares pagaron por el pase un tal Enzo Francescoli, de 21 años, para sostener la ilusión de cambiar el rumbo de un equipo que no andaba bien. Tal vez nadie en ese momento habrá imaginado que 15 años más tarde se despediría con la banda roja como uno de los ídolos más importantes de la historia del club.

Después de unas largas negociaciones entre River y Wanderers, el uruguayo pisó el Monumental el viernes 22 de abril de 1983 para su primera práctica y 48 horas más tarde debutó con el número 10 en la espalda. Fue en un partido frente a Huracán, en el Monumental, donde mostró pinceladas del fútbol que podía nacer de sus pies. Le anularon un gol, metió un tiro en el palo y de un pase suyo buscando a Alberto Bica llegó el gol en contra de Marcelo Bottari que le dio el triunfo por 1-0. Fue un debut alentador: tres días después jugó su segundo encuentro, contra Ferro en Caballito, y convirtió su primer gol. Fue de penal y River ganó también por 1-0

Sin embargo, no serían fáciles los comienzos de Francescoli en Núñez. La campaña del Metropolitano 83 fue muy mala, River terminó penúltimo y zafó del descenso porque ya se había implementado anteriormente el sistema de promedios. Esa etapa, en la que encima los hinchas esperaban una figura que reemplazara la partida de Alonso, resultó complicada, con muchos cuestionamientos. Encima, cuando llegó Luis Cubilla como DT, en 1984, Enzo pasó a jugar como volante derecho y no rendía. Igualmente, de a poco se fue encarrilando él y el equipo. Terminó como goleador del Metropolitano y llevó a River hasta la final del Nacional, que perdió contra Ferro. 

Pero ahí ya era otro Francescoli. Era el Príncipe, como lo había bautizado el relator Víctor Hugo Morales. En la etapa final del Metro 84 asumió el Bambino Veira y sacó lo mejor de la primera etapa de Enzo en River. Fue goleador y figura del campeón 85/86, formando una gran dupla con Claudio Morresi que hizo que Alonso tuviese que esperar en el banco de suplentes. Fue con Uruguay al Mundial de México (lo eliminó Argentina en octavos de final) y ya no regresó a Núñez: se fue al Racing Matra de París. Por eso, no fue parte del plantel que ganó la Libertadores y la Intercontinental, ya con el Beto siendo protagonista.

La Copa era una cuenta pendiente para Francescoli y la pudo saldar en su segunda etapa con la banda roja. Volvió en 1994 más experimentado, pero con la magia intacta después jugar también en el Olympique de Marsella, Cagliari y Torino. Otra vez fue campeón (invicto) y goleador en el Apertura 94, con su ex compañero Américo Gallego ahora como DT. En el 96, ya con Ramón Díaz en el banco, se dio el gusto de ser el capitán que levantó la Libertadores y siguió con el tricampeonato Apertura 96, Clausura 97 y Apertura 97, más la Supercopa 97. Esos últimos dos títulos los consiguió con cuatro días de diferencia y fueron los últimos partidos de su carrera, aunque recién en el comienzo de 1998 comunicó la decisión de colgar los botines.

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