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El emocionante regreso de Huguito Morales luego de superar al cáncer

Hace 22 años, el volante volvió a jugar en Lanús después de siete meses afuera de las canchas y le dio el triunfo frente a San Lorenzo en tiempo suplementario. Fue una noche cargada de sentimientos en La Fortaleza

Por Federico Del Río

Cualquier director de cine podría haberse adueñado de los hechos de aquella noche de otoño del 98 para una película. La realidad había escrito un guion perfecto, con todos los condimentos para que los espectadores terminaran emocionados, sin poder contener las lágrimas. “¿Qué más puedo pedir?”, se preguntó el protagonista principal de la historia, consciente de que había hecho realidad el mejor de los sueños. De la internación de urgencia al regreso a las canchas después de siete meses. Del cambio faltando 20 minutos para el final al gol agónico, en tiempo adicional, para darle el triunfo a su equipo. ¿Qué más podía pedir Hugo Morales?

Huguito, como todo el mundo le decía y lo recuerda, era el 10 del granate, un 10 clásico, veloz y cerebral. Estaba pasando uno de sus mejores momentos futbolísticos a tal punto que era titular en la Selección Argentina. Justamente en la noche previa al partido frente a Uruguay por las Eliminatorias (en octubre de 1997) se descompuso en la concentración y debió ser internado de urgencia. Hacía unos meses que sentía un dolor que había minimizado y por eso fue una situación inesperada. Tuvo que ser operado por un tumor testicular y luego pasó por el tratamiento de quimioterapia.

Fueron cuatro meses intensos, que no se los deseo a nadie. Lo peor que me pasó en la vida”, confesó Morales después de retirarse, ya que en ese momento no quiso reconocer que había tenido cáncer “por temor a que creyeran que estaba acabado”. Más allá de lo que decía inicialmente, era vox populi su caso. Volvió a entrenarse en Lanús totalmente pelado, consecuencia del tratamiento, y poco a poco se fue recuperando hasta ese 6 de mayo de 1998 en el que Mario Gómez lo concentró y lo llevó al banco de suplentes frente a San Lorenzo.

Era la fecha 15 del Torneo Clausura que los del Sur peleaban con Vélez y Gimnasia. El equipo de Gómez necesitaba ganar para no perderles pisada a los dos de arriba y había jugado mejor que el Ciclón, que en la única llegada que tuvo consiguió el empate transitorio. Huguito estaba impaciente en el banco de suplentes esperando que le llegara la oportunidad hasta que a los 27 del segundo tiempo se le dio. Entró en reemplazo de Gonzalo Belloso y se ganó la ovación de todos los hinchas granates que vivían con tanta emoción como él ese momento.

Volver a jugar sólo puedo compararlo con el día de mi debut. Nadie se imagina lo que pasó por mi cabeza cuando Gómez me dijo que me preparara para entrar. Fue todo mágico”, contó Morales. Y fue mágico. Fantástico. De película. Ya iban 47 minutos y el empate parecía un hecho consumado cuando hubo córner para Lanús que peinó Cravero. La pelota le quedó a él, con su 10 en la espalda, para darle con alma y vida de zurda (su pierna menos hábil) y revolear la camiseta, abrazarse con todos, hacer que desde la popular hasta la platea se unieran en un grito y en una emoción incomparables. Fabián Madorrán, el árbitro del partido, ajeno a todo ese marco, lo amonestó, aunque la situación ameritaba como dijo el propio Morales “para sacarme los pantalones. Me faltó poco”.

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