Nacional

El día que Bianchi dejó plantado a Macri

Dos días después de anunciar que no renovaría su contrato, el Virrey recibió un pedido de explicaciones en público de parte del presidente de Boca. Ante la insistencia, se levantó, se fue y lo dejó hablando solo

Por Federico Del Río

El viernes 21 de septiembre de 2001, Carlos Bianchi vivió la llegada de aquella primavera de una manera muy especial. Nada de pic-nics ni flores sino que fue el día en que se sentó para una conferencia de prensa en la que terminó quebrado emocionalmente. El Virrey no pudo contenerse después de anunciar que a fin de año se iría de Boca, que le ponía un punto a esa primera etapa llena de éxitos a nivel local (campeón del Apertura 98, Clausura 99 y Apertura 2000) e internacional, levantando dos Libertadores (2000 y 2001) y la Intercontinental 2000 ante el Real Madrid. 

Pero una de las situaciones más recordadas de aquel momento se dio dos días después, el domingo 23, cuando Mauricio Macri interrumpió la habitual charla de Bianchi con los periodistas post partido. Su equipo había goleado por 6-1 a Lanús, en la Bombonera (el día que el japonés Naohiro Takahara hizo su único gol en Boca), y de repente el presidente del club se sentó al lado del entrenador. Casi como un novio despechado, intempestivamente comenzó a pedirle explicaciones al técnico sobre las razones que lo habían llevado a tomar la decisión de no continuar.

“Creo que Bianchi es lo mejor para Boca, pero si vos Carlos querés tirar la toalla y pensás que no vale la pena volver a remar para el futuro es tu decisión. Estoy acá para hacer lo mismo que cuando fui a buscarte a España. Vos tenés que darnos una respuesta porque los hinchas de Boca debemos tener clara la situación y no que haya malos entendidos que nos llevaron a esta situación penosa, donde hubo insultos para los dirigentes y entre los hinchas por defender a unos y a otros”, se desahogó Macri ante la mirada atónita de Bianchi.

El Virrey no podía creer la escena que estaba montando el presidente delante de toda la prensa. Aclaró que no estaba renunciando sino que había anunciado que no renovaría el contrato que vencía a fin de año, pero ante la insistencia del ingeniero, su gesto se fue desfigurando cada vez más. El Virrey le pidió no hacer un programa de chimentos con esa conferencia de prensa, pero Macri seguía exigiéndole respuestas hasta que el técnico se levantó y se fue. Ya está, chau”, dijo Bianchi ante un tímido “no corresponde” de Macri.

“Yo soñaba terminar mi mandato con él. Me parece que lo que hace es un disparate. Acá nadie hizo más fuerza que yo para que este señor fuera el técnico de Boca y ahora abandona el barco en el peor momento. Me duele que haga esto, porque lo sacamos del ostracismo hace tres años y medio y ahora nos abandona", se descargó con furia el presidente de Boca, que no podía parar con su monólogo: “Si él no quiere más escalar el Aconcagua y llevar a la cima a Boca, bueno... Así es el fútbol. Hoy sos Gardel y mañana canillita”.

¿Cómo terminó la historia? Más allá de que los dirigentes hasta discutieron si le pondrían fin al ciclo de Bianchi en ese mismo momento, finalmente el DT continuó en el cargo hasta el final de su contrato. Claro que la relación entre ambas partes ya estaba quebrada. Los resultados no fueron los más gratos: acostumbrado a las grandes victorias, en el Apertura 2001 terminó tercero, aunque muy lejos de Racing -el campeón- y River, el escolta. Mientras que el gran objetivo fue la final de la Intercontinental frente al Bayern Munich, que fue triunfo para los alemanes por 1-0 en tiempo suplementario.

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