Nacional

El adiós del mellizo Guillermo en un superclásico

Barros Schelotto llegó a los 300 partidos con la camiseta de Boca justo el día que la usó por última vez. Su despedida de la Bombonera fue el 15 de abril de 2007, cuando apenas jugó los últimos minutos de un 1-1 frente a River

Por Federico Del Río

La hinchada de Boca en el último partido de Guillermo Barros Schelotto como jugador xeneize(Fotobaires)

La hinchada de Boca en el último partido de Guillermo Barros Schelotto como jugador xeneize | Fotobaires

"Fue un día especial, por esta posibilidad de irme la gente expresó su afecto tal vez un poco más. No sé si eso podrá provocar que me quede, pero me lo hace más difícil. Sí tengo claro que eso no se va a quebrar, seguirá para siempre". Fue un día raro para Guillermo Barros Schelotto aquel 15 de abril del 2007. Sabía que había jugado sus últimos minutos con la camiseta de Boca, pero aún no quería anunciarlo oficialmente. El cariño de los hinchas no torció su decisión y esos escasos ocho minutos que le dio Miguel Ángel Russo no hicieron más que confirmarle que ya no era su tiempo allí.

Hace 13 años, el mellizo se fue de la Bombonera para siempre como jugador xeneize. Justo el día en que disputó su partido número 300 con la camiseta azul y oro, aunque con el sabor amargo de que el técnico casi que lo puso de compromiso en el final de un superclásico que terminó empatado 1-1, con goles de Pablo Ledesma y Mauro Rosales, y con el arquero Juan Pablo Carrizo como gran figura de la tarde. Pero todo eso fue una anécdota dentro de lo que significaba el adiós de un ídolo que había defendido los colores durante una década, sin interrupciones.

Me lo hace más difícil

La falta de presencia en el equipo fue el detonante que llevó a Guillermo a aceptar la propuesta del Columbus Crew para mudarse a la MLS de Estados Unidos. Ya con La Volpe como entrenador había perdido la titularidad, aunque con el Bigotón tenía chances de jugar más seguido. Después, ya con Basile y Russo en el banco de suplentes, sus participaciones eran cada vez más esporádicas. Hasta llegó a pedir jugar en Reserva para no perder ritmo futbolístico. Esa fue la principal razón para cortar con ese lazo idílico con los hinchas de Boca. En ese momento su idea era no ponerse la camiseta de otro club argentino y, entonces, se mudó bien lejos.

Cuatro días después del superclásico, Barros Schelotto dio una conferencia de prensa donde confirmó lo que todos ya sabían. Atrás dejaba una etapa de 10 años, 300 partidos oficiales, 86 goles convertidos y 15 vueltas olímpicas: Apertura 98, 2000, 2003 y 2005; Clausura 99 y 2006; Libertadores 2000, 2001 y 2003, Intercontinental 2000 y 2003, Sudamericana 2004 y 2005; Recopa 2005 y 2006. Después, se le sumó a la distancia la Libertadores de ese año, de la que había participado sólo seis minutos en el primer partido de la Copa contra Bolívar, en La Paz.

Volveré como técnico

Me hubiese gustado entrar antes”, reconoció a la salida del vestuario local de la Bombonera aquel 15 de abril. Su último contacto con la pelota fue un córner que pateó. Y no hubo más. Cuando anunció oficialmente su partida al Columbus Crew dejó una promesa: “Volveré como técnico”. Nueve años más tarde, después de haberse retirado a mediados del 2011 con la camiseta de Gimnasia, y luego de haber dirigido a Lanús y al Palermo de Italia, cumplió con aquella frase de alguien que se está yendo de un lugar del que nunca hubiera querido irse.

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