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Diego Maradona y los penales, su momento más terrenal: Cuando falló cinco consecutivos

En su regreso a Boca en los 90, Maradona mostró destellos de su calidad en un equipo que peleó el título con Vélez y Gimnasia. Sin embargó, allí se vio también su costado más falible: El de los penales. Erró 5 consecutivos, una marca que quedará en la historia como el momento en el que D10s estuvo más cerca de ser un futbolista común y corriente. Aquí repasamos ese instante de la historia

Diego Maradona en el Boca de 1996

Diego Maradona en el Boca de 1996

En el Clausura de 1996, Diego Maradona quemaba sus últimos cartuchos dentro de un campo de juego vistiendo los colores de su amado Boca Juniors. Si bien era claro que estaba lejos de su mejor versión, en la que apilaba rivales para dejarlos desparramados por el suelo, su zurda parecía conservarse intacta cada vez que debía dar un pase, ejecutar una pelota parada o realizar un disparo al arco.

Sólo habían pasado seis años de una imagen que estaba guardada en la retina del hincha de fútbol argentino, una imagen sumamente extraña y que, por el sinfín de altibajos que había tenido la carrera del 10 en ese tiempo, parecía mucho más añeja de lo que realmente era.

En los cuartos de final del Mundial de Italia 1990, Maradona debía patear uno de los penales definitorios frente a Yugoslavia. En el medio del nerviosismo que la definición generaba, no había dudas, los hinchas argentinos estaban tranquilos: Era imposible que, quien era visto por cientos de millones de ojos de todo el mundo como el mejor jugador de la Tierra, fallara. Ya habría tiempo para preocuparse más adelante, cuando petara el siguiente jugador. Era momento de disfrutar de esa zurda tan única como argenta.

El 10 fue seguro hacia el arco, agarró la pelota, la acomodó, tomó carrera y eligió el palo derecho de Tomislav Ivkovic. El arquero yugoslavo adivinó y, sin tener que esforzarse demasiado, logró contener el débil disparo del 10. Maradona no lo podía creer, los argentinos tampoco, el resto del mundo menos. Luego la historia tendría final feliz: Sergio Goycochea se transformaría en héroe y le dedicaría la clasificación a semifinales, donde Diego tuvo revancha frente a Italia. Allí la víctima fue el recordado Walter Zenga a quien Diego venció con un disparo suave y al medio del arco.

Pero volvemos a 1996. Maradona había vuelto para ser campeón en el club de sus amores. Dirigido por Bilardo y con Caniggia como ancho de basto, jugadores como Navarro Montoya, Fabri, Gamboa, Basualdo, Verón y el “Kily” González también formaban parte de ese verdadero Dream Team. Todo era perfecto. El equipo marchaba invicto con 4 victoria sobre 5 jugados. Por la Fecha 6, en el Gigante de Arroyito, debía enfrentar a Newell´s, que hacía de local en el estadio de su clásico rival. iban 22 minutos del primer tiempo. El árbitro Daniel Giménez cobra penal para el xeneize por un agarrón en el área a Néstor Fabbri y el 10 toma la pelota. La mayoría no tiene dudas, algunos, recordando lo que había pasado en el Mundial de 1990, sí las tienen. Diego patea bien abierto a la derecha del arquero. Cejas apenas la roza, la pelota pega en el palo y se va afuera. Diego queda aturdido, Boca también. Dos minutos más tarde, el rojinegro se pone en ventaja. Boca caía por primera vez en el torneo.

Seis fechas más tarde, frente a Belgrano, en la Bombonera, Diego tenía revancha. El partido estaba 0 a 0 e iban 40 minutos del primer tiempo. El arquero rival era César Labarre, quien se convirtió esta vez en el verdugo del grito de Diego. Finalmente el partido lo ganó Boca 2 a 0.

Hernán Castellano, de Rosario Central, se transformó, en la fecha 15, quien le detuviera el tercer penal errado a Diego, antes de lo que sería uno de los clásicos más hablados del fútbol argentino. A Boca le tocaba River en el calendario. Todos se preguntaban quién patearía un supuesto penal para Boca. El arquero millonario Germán Burgos chicaneaba: “Que lo patee Diego”, decía a viva voz, mientras en la otra vereda, Maradona no tenía dudas: “Si hay un penal lo pateo yo”, aseguraba.

Los amantes del morbo ganaron. Aníbal Hay cobró penal para Boca y Diego erró el cuarto consecutivo. De todas formas, la amargura no tendría tanto sabor, ya que el partido estaba 3 a 0 en ese momento y terminó 4 a 1 para el xeneize. Sin embargo, a la fecha siguiente llegaría el penal que seguramente más le dolió a Diego, el quinto consecutivo, el que sobre el final del partido no pudo evitar la derrota frente a Racing, una derrota que dejó a Boca y a Diego afuera de la pelea por el campeonato, un campeonato en el que se vio quizás la versión más terrenal de Diego a lo largo de toda su carrera.

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