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El día que Riquelme jugó con una rodilla rota para que Nico Gaitán se despidiera de Boca como lo soñaba

La intimidad de una historia fascinante. ¿Qué detalles del relato del ídolo no coinciden con la realidad? ¿Cómo era la relación en un vestuario dividido por la interna caliente entre Román y Palermo? ¿Hubo hace poco heridas políticas? Ahora el 10 debe decidir si le abre la puerta al zurdo para que regrese al club.
 

Por Enrique Gastañaga

El día que Riquelme jugó con una rodilla rota para que Nico Gaitán se despidiera de Boca como lo soñaba

El día que Riquelme jugó con una rodilla rota para que Nico Gaitán se despidiera de Boca como lo soñaba

El máximo ídolo de Boca, hoy vicepresidente, Juan Román Riquelme, a todas sus historias mágicas les suma muchas otras que tal vez no se recuerdan tanto, pero también son de colección. Hay una imperdible, que además contiene una alta dosis de misterio. Es que un par de datos de su relato no coinciden con la realidad. Alguna vez ese 10 mítico, según él mismo contó, sacrificó una de sus rodillas para que pudiera coronar un sueño Nicolás Gaitán, justamente uno de los talentos que ahora suena como refuerzo. ¿Fue tan así?

A Gaitán lo habían transferido durante la semana al Benfica. Ya Boca por nada peleaba. El fin de semana le tocaba ser local contra Huracán. Pidió Nico jugar porque quería despedirse en la Bombonera. Sin embargo, el presidente Jorge Ameal no lo dejaba. Pretendía que no se expusiera a ninguna lesión. Eran 8.500.000 euros que se ponían en riesgo. Tanto insistió el zurdo que le dieron vía libre.

El pacto era que promediando el segundo tiempo Gaitán sería reemplazado para que pudiera disfrutar la ovación del adiós. Sin embargo, todo se complicó. Es que dos jugadores de Boca sufrieron lesiones en el primer tiempo y no podían seguir. Ahí ya se perdían dos cambios. Pero además hubo un tercer futbolista golpeado, un tal Riquelme, que concluyó esa etapa inicial con una molestia en una rodilla.

Román, en el descanso, le pidió al médico que lo revisara. El doctor lo vio y le dijo que tenía que salir. El 10 se negó porque Boca se quedaría sin chances de variante, impidiendo la salida de Gaitán y el aplauso que Nico soñaba. Entonces, vino el entrenador a repetirle a Riquelme que no podía continuar el partido. Ahí el ídolo no anduvo con vueltas: “No puedo salir. No me saque”.

Nada el técnico entendía. Entonces, Román le explicó: “Usted ya tiene que hacer dos cambios. Gaitán jugó hoy para que la gente lo aplauda. Yo hoy termino muerto el partido, pero a Gaitán la gente lo aplaude. Y me quedé en la cancha. Terminó el partido y la rodilla se me inflamó. Se me había roto el menisco y después me operaron”.

Todo el 10 lo contó en una entrevista con Alejandro Fantino, quien le remarcó: “¡Te inmolaste por Gaitán!”. Y el remate fue a lo Riquelme: “¿Y qué querés? Si lo quiero como a un hermano. Yo por mis compañeros hago cualquier cosa. Después termina el partido y si no tengo relación con vos, no te doy bola. Separo las cosas. Adentro de la cancha somos hermanos”. Esa versión Riquelme la aportó cuatro años después de los hechos. Sin embargo, no coincide con algunos detalles de la realidad.

Aquel domingo 9 de mayo de 2010, Boca perdió 2 a 1 con Huracán. El técnico interino Roberto Pompei debió hacer dos cambios obligados por lesión en el entretiempo: afuera Cristian Chávez y Gary Medel; adentro Guillermo Marino y Cristian Erbes. Eso sí, un minuto más tarde del segundo grito quemero, llegó la tercera variante en Boca. Fue en el minuto 79. Entró Lucas Viatri (delantero) y salió Matías Giménez (volante). El reemplazado no fue Gaitán. Al final, Nico completó los 90 minutos…

¿Qué pasó en realidad? ¿Algunos detalles se le habrán desdibujado a Riquelme, considerando que cuando recreó la situación ya habían transcurrido cuatro años? ¿Matías Giménez, que no había terminado el ensayo de fútbol del jueves previo por una molestia, pidió el cambio? ¿Pompei eligió poner a Viatri para ir a buscar el empate en los diez minutos finales? Matices al margen, Riquelme debió operarse la rodilla y el semestre siguiente jugó más que poco.

Ese Boca de 2010, además, era tumultuoso. La interna Riquelme-Palermo estaba más que caliente. Los jugadores se encolumnaban detrás de ellos. Entre quienes respaldaban a Román, aparecían la mayoría de los futbolistas jóvenes. Uno era Gaitán, quien adora al ídolo.

La relación de amistad entre Román y Nico no era ningún invento. De hecho, ya lejos de Boca, cada vez que regresaba de Portugal y se quedaba unos días en Buenos Aires, siempre Gaitán visitaba a Riquelme y compartían asados.

De todos modos, a fines de 2019, en la antesala de las últimas elecciones, el oficialismo de Boca liderado por Daniel Angelici y con Christian Gribaudo postulándose a la presidencia sorprendió anunciando que si se imponía en los comicios había cerrado la incorporación de Gaitán. Nunca el jugador lo desmintió.

Al final, Riquelme arrasó y no hizo ningún movimiento para incorporar a Nico. ¿Se habrá enojado porque su amigo en cierto modo se dejó utilizar por Angelici? ¿Ahora le abrirá la puerta para que a los 33 años regrese? Aunque aquella espina política todavía Román la tenga clavada, sería mucho menos doloroso que jugar con una rodilla rota. ¿O no?

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