Internacional

Mourinho versus Guardiola: una década del inicio de la antinomia

Diez años atrás, el Inter del portugués le ganaba 3-1 al Barcelona de Pep por la semifinal de ida de la Champions League, con dos goles de Diego Milito. Fue el primer gran golpe de Mou en una rivalidad que todavía sigue vigente

Por Federico Del Río

José Mourinho vs Pep Guardiola(EFE)

José Mourinho vs Pep Guardiola | EFE

Pep Guardiola y José Mourinho habían tenido una gran relación cuando el portugués fue parte del cuerpo técnico de Louis Van Gaal en el final de la década del 90. Hasta se pueden encontrar imágenes en YouTube que sería inimaginables en la actualidad, abrazados, saltando y festejando el título de la Recopa europea en 1997, cuando Pep todavía jugaba y era una de las figuras del equipo catalán. Sin embargo, cuando los dos pasaron a ser entrenadores la historia cambió y se generó una antinomia al mejor estilo Menotti-Bilardo que aún perdura.

Los primeros enfrentamientos entre equipos dirigidos por Guardiola y Mourinho se dieron en 2010. Barcelona e Inter coincidieron en el mismo grupo de la Champions League: empataron 0-0 en Italia y el Barsa ganó 2-0 de local. Igualmente, ambos conjuntos lograron avanzar a los octavos de final, avanzaron cada uno por su lado hasta volver a encontrarse en las semifinales. Los españoles, campeones europeos y también del Mundial de Clubes en 2009, eran favoritos, pero Mourinho sacó a relucir todas sus armas estratégicas y dio el golpe el 20 de abril, hace exactamente una década atrás. El 3-1 que consiguió esa tarde en Milán fue mucho más que un triunfo, marcó definitivamente el inicio de una dicotomía entre dos estilos bien antagónicos.

El portugués sabía que no podía -y tampoco quería- entrar en el juego que proponía ese Barcelona que tenía a Busquets, Xavi, Messi e Ibrahimovic, entre tantas figuras. Maicon y Zanetti, los laterales, subieron lo justo y necesario. Thiago Motta y Cambiasso lucharon en el mediocampo, y Diego Milito fue la figura: dos asistencias y autor del tercer gol para ampliar la diferencia en el Giuzeppe Meazza. Los porcentajes de posesión fueron el mejor indicador para demostrar el camino que cada entrenador quería recorrer para conseguir los tres puntos: Inter la tuvo el 32% del tiempo mientras que Barcelona la controló el 68% restante.

Ese partido fue el gran golpe de la Champions. Messi no apareció, quedó enredado en la telaraña que Mourinho diseñó entre Lucio y Samuel (los zagueros) y los dos volantes centrales. Fue la primera vez que, en dos años, Guardiola veía perder a su equipo por más de un gol. La revancha se jugó ocho días más tarde y ahí sí se vio un clásico catenaccio italiano de un Inter que jugó más de una hora con un hombre menos y que recién fue derrotado sobre el final por 1-0, resultado que no le alcanzó al Barcelona. La historia posterior es conocida: Bayern Munich fue el otro finalista, al que el Inter venció en el Bernabéu con dos goles de Milito.

Pero más allá de esa gloria del equipo neroazurro, plagado de argentinos por entonces, lo cierto es que en esos dos partidos se había encendido la llama de la antinomia Mourinho versus Guardiola. Después llegaron los cruces en los clásicos Real Madrid-Barcelona, con Bayern-Chelsea, otra vez en un derby, el de Manchester, y continúa con el portugués dirigiendo al Tottenham y el español, al City. Estilos, propuestas y hasta dialéctica pusieron a Mourino y Guardiola de un lado y del otro en una disputa interminable, sin vencedores ni vencidos.

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