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Memphis Depay: ¿por qué el nuevo compañero de Messi y Agüero reniega de su apellido?

Los tres coincidirán en el Barcelona en la próxima temporada. Leo y el Kun deberán llamar por su nombre al delantero nacido en Países Bajos. Es que vivió una cruel historia con su padre y jamás lo perdonó. ¿Qué pasó para que cambie la identificación en su camiseta? ¿Por qué tiene tatuado un león que le ocupa toda la espalda?
 

Por Enrique Gastañaga

Memphis Depay, refuerzo de Barcelona(LYON)

Memphis Depay, refuerzo de Barcelona | LYON

Pronto, muy pronto, Memphis Depay compartirá andanzas con Lionel Messi y Sergio Agüero. Seguro que se multiplicarán las imágenes con los tres celebrando goles con la camiseta del Barcelona. En algún momento, el delantero proveniente del Olympique Lyon exhibirá su número, o simplemente las cámaras de televisión y los reporteros gráficos de ocasión lo mostrarán de espalda. Ahí siempre será Memphis.

Prefiere Depay desde hace tiempo identificarse en su camiseta con el nombre. Es que reniega de su apellido paterno. La culpa la tiene su padre. Lo hizo sufrir demasiado cuando era un niño. Y Memphis jamás se lo perdonó. Es un dato que Leo y el Kun deberían ya saber...

Moordrecht es un pequeño pueblo ubicado en el sur de Países Bajos, donde viven muchos inmigrantes africanos. En ese rincón del mundo, nació este delantero sensual el 13 de febrero de 1994. Y a los cuatro años recibió un golpe que lo marcó para siempre. Su papá de origen ghanés, Dennis Depay, abandonó a la familia.

Bajo el amor de mamá (Cora Schensema), a Memphis le tocó aprender a sobrevivir en la etapa reservada para jugar y crecer sin apuros. Faltaba el dinero en casa. Entonces, como le gustaba rapear, actuaba en diversos eventos para aportar algunos pesos en esa hogar ultra humilde.

Al mismo tiempo, el goleador que no quiere su apellido jugaba al fútbol con sus amigos. Y jugaba muy bien. Enseguida, el deporte prevaleció. En segundo plano, quedó el rap, aunque jamás lo abandonó. Con los entrenadores tolerando su personalidad rebelde, transitó rápido por un par de clubes hasta que desembarcó en las inferiores del PSV. Desde ahí, jamás paró.

A los 18 años fue cuando Depay, golpeado por los malos recuerdos disparados por su padre, resolvió quitarse el apellido de la camiseta e identificarse por el nombre. Después, tomó la decisión de someterse a un tatuaje inmenso que le ocupa toda la espalda. Memphis eligió un león porque siente que resume su vida: “Siento que fui criado en la jungla. El león es para mí el rey de la jungla. Yo siempre me mantuve de pie aunque todo era muy duro”.

Memphis Depay debutó en Primera en el PSV, donde lució en especial como extremo izquierdo. Luego, pasó dos temporadas en el Manchester United, que pagó 35 millones de euros para incorporarlo. Ahí no tuvo éxito a pesar de ser elegido y dirigido por Louis Van Gaal. Su lugar en el mundo para explotar lo encontró en el Olympique Lyon. El equipo del norte de Francia confió y abonó 20 millones de euros. No se equivocó. Fueron cinco temporadas placenteras, a puro gol: hizo 76 en 177 partidos.

Ahora, ya, Depay es una de las máximas ilusiones de Países Bajos en la Eurocopa. Mañana ayudará a reinventarse al Barcelona con Messi y Agüero como socios. Que Leo y el Kun no se confundan. Que no se les escape el apellido. Que lo llamen Memphis.
 

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