Internacional

La patada que fracturó a Maradona

Hace 37 años, a Diego le pegaron de atrás salvajemente y le rompieron el tobillo izquierdo. Andoni Goikoetxea, del Athletic Bilbao, fue el autor de esa durísima entrada e insólitamente no fue expulsado

Por Federico Del Río

El Barcelona llevaba una década sin salir campeón y se había preparado para cortar esa sequía. Dos argentinos eran protagonistas principales: Cesar Luis Menotti en el banco de suplentes y Diego Maradona, con la 10 en la espalda, conduciendo al equipo en la cancha. Pero en la cuarta fecha de esa temporada 83-84 hubo un golpe al tobillo izquierdo de Diego que fue un golpe a la ilusión. Una patada salvaje, desde atrás, sin intención de llegar a la pelota sino directamente para bajarlo, le provocó al crack la fractura del tobillo izquierdo.

Automáticamente Diego supo que se trataba de algo grave. Tirado en el césped, apenas si se podía revolcar del dolor. Entraron a asistirlo, pero rápidamente se lo llevaron en una camilla, tapado con una frazada, mientras se agarraba la cabeza imaginando cuáles podrían ser las consecuencias de esa lesión. Maradona fue operado esa misma noche y aunque se temió una muy larga inactividad, luego de una recuperación que tuvo una última etapa en Buenos Aires, el 10 volvió a ponerse la camiseta blaugrana 106 días más tarde y volvió con un doblete ante el Sevilla.

Tras muchos años, y con la tranquilidad de poder hablar de todo, digo que Maradona no murió en aquella entrada”, declaró Andoni Goikoetxea hace cinco años en una entrevista con El Periódico de Cataluña. Goikoetxea fue el otro protagonista de esa jugada tan recordada en la carrera de Maradona. Nunca -queda claro- se mostró arrepentido de aquella falta por la que insólitamente no fue expulsado (sí amonestado), aunque luego sí fue castigado de oficio con 18 fechas de suspensión, una sanción que el Bilbao apeló y logró reducir a siete partidos.

Estaba más caliente de lo normal

El jugador vasco tenía antecedentes: dos años antes también había lesionado a Bernd Schuster, a quien le había provocado una rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha que lo tuvo casi un año fuera de las canchas. "No hubo maldad. Reconozco que fue una entrada alocada que se pudo haber evitado. Pero en una acción anterior había recibido una falta que no me cobraron y estaba más caliente de lo normal", fue la explicación de Goikoetxea sobre la barrida que lesionó a Diego durante varias entrevistas en las que posó orgulloso con los botines que utilizó en ese partido.

Ocho meses más tarde, Barcelona y el Bilbao se cruzaron en el Bernabéu para disputar la final de la Copa del Rey y ese encuentro terminó en escándalo, con una batalla campal entre los futbolistas al final del partido. El antecedente de la fractura de Diego estaba latente. En la previa también hubo declaraciones cruzadas entre Javier Clemente, DT del equipo vasco, y Menotti. Y todo se desmadró después del pitazo final: Maradona le dio un cabezazo al Chato Núñez, luego le sumó un rodillazo a la mandíbula de Miguel Angel Sola y a partir de ese momento fue todo descontrol. Esa fue la última presentación oficial del Diez con el Barsa. Ese escandaloso final, por el que recibiría una suspensión de tres meses, derivó en su salida al Nápoli para iniciar la mejor etapa de su carrera.

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