Internacional

La lucha interna que hace peligrar el regreso de la NBA: un grupo de jugadores busca que no se juegue la temporada

Mientras la liga ultima detalles para mudarse a Orlando, entre los basquetbolistas se plantea un arduo debate respecto a las condiciones de la vuelta a la competencia

El escenario quedó planteado en las últimas semanas: con la venia de la junta de gobernadores (una suerte de comisión directiva) de la NBA, conformada por los dueños de las 30 franquicias, y un acuerdo preliminar con la asociación de jugadores profesionales, el comisionado de la liga Adam Silver propuso que la liga de básquet más importante del mundo regrese en un formato reducido, con apenas 22 de sus equipos y en lo que llamaron "la burbuja sanitaria" de Orlando, Florida, donde serían aislados.

De inmediato empezaron a surgir las primeras dudas respecto a las condiciones del confinamiento al que los jugadores serán sometidos por casi tres meses, y también a la situación sanitaria no sólo de los empleados de cada equipo sino de los trabajadores del complejo turístico que será la "burbuja". Pero la discusión más importante no tuvo tanto que ver con lo sanitario sino con la creciente agitación social que Estados Unidos vive desde el asesinato de George Floyd en Minneapolis el pasado 25 de mayo.

La NBA se caracteriza por ser un torneo con amplia mayoría de basquetbolistas afroamericanos, con alta incidencia de jugadores afroeuropeos y extranjeros de muchas nacionalidades. También es una de las ligas más activas socialmente a través de entidades dedicadas a la ayuda comunitaria que incluyen a muchos jugadores involucrados. Por eso no resultó extraño que la propia asociación de profesionales, en una serie de conferencias a distancia, expresara sus reservas respecto a la vuelta de la actividad.

En particular, el base Kyrie Irving (Brooklyn Nets) y el escolta Avery Bradley (Los Angeles Lakers) se mostraron en desacuerdo con la posición aparentemente mayoritaria de volver a las canchas en medio de la situación de protestas. Juntos, formaron una coalición a la que presentaron con un fuerte comunicado: "combatimos contra lo que más importa: no toleraremos que se sigan ignorando las injusticias raciales, y no ignoraremos las motivaciones financieras que no nos permiten tomar la decisión correcta".

En la misma serie de conferencias, varios jugadores, entre ellos el veterano de la liga Ed Davis, expresaron sus reservas respecto a los dichos de Irving, y reiteraron su intención de jugar: "entiendo que a muchos pueda molestarles, pero creo que si no volvemos este año hay chances de que no lo hagamos tampoco el siguiente", afirmó Davis, poniendo el foco en un posible conflicto salarial que lleve a la renegociación del actual acuerdo entre los propietarios de las franquicias y los profesionales.

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