Internacional

La hora más gloriosa de Argentinos

Se cumplen 35 años de la conquista de la Copa Libertadores de América. El equipo que dirigía José Yudica tuvo que disputar una tercera final contra América de Cali, ganó por penales y dio la vuelta olímpica

Por Federico Del Río

Habían pasado 300 minutos y Argentinos Juniors y América de Cali no se habían podido sacar diferencias. La primera final, disputada en el Monumental, fue 1-0 para los de La Paternal. Cinco días más tarde, el resultado se repitió pero para los colombianos, que se recuperaron en el Pascual Guerrero y postergaron la definición por 48 horas. Ese 24 de octubre de 1985, el Defensores del Chacho fue la sede para definir al campeón de la Copa Libertadores. Arrancó ganando el equipo de José Yudica gracias a un gol de Emilio Nicolás Commisso, pero Ricardo Gareca -figura del conjunto cafetero- lo empató enseguida. El empate se clavó incluso hasta el final de la media hora de alargue. Entonces, el sufrimiento se estiró hasta los penales.

Arrancó pateando Gareca y no falló. Tampoco los que siguieron hasta llegar al 4-4. Antony de Ávila, un delantero colombiano bajito y muy habilidoso, fue el encargado del quinto penal de América de Cali y Enrique Vidallé voló otra vez hacia la derecha, como en todos los remates anteriores y lo atajó. Faltaba el último tiro y Argentinos estaba a un paso de la gloria, pero se vivieron unos minutos de pura confusión porque el árbitro (el chileno Hernán Silva) se confundió la cuenta y al ver los abrazos que recibió el arquero del Bicho, más la invasión de algunos al campo de juego pensó que la final estaba liquidada mientras Julio César Falcioni, arquero del equipo colombiano, le decía que faltaba un penal.

Y ahí fue Mario Videla para definir suave, abajo y a la izquierda de Falcioni que voló hacia el otro palo. Fue el 5-4 que desató la invasión y locura de todos los hinchas de Argentinos que ya estaban adentro del campo de juego para festejar ese momento histórico que había conseguido su equipo después de una Copa Libertadores en la que fue superando escollos cada vez más complicados. Porque en la primera fase tuvo que jugar un desempate con el Ferro de Griguol para clasificar a las semifinales. En esa época, las semifinales eran dos grupos de tres equipos y ahí se cruzó con Blooming de Bolivia e Independiente, el campeón defensor de la Copa. Fue justamente en la última fecha, con un triunfazo en Avellaneda, que se ganó su lugar en la final contra los colombianos.

Enrique Vidallé; Carmelo Villalba, José Luis Pavoni, Jorge Olguín, Adrián Domenech; Emilio Commisso, Sergio Batista, Mario Videla; José Castro, Claudio Borghi y Carlos Ereros fue la formación en las primeras dos finales. Para el partido desempate, Yudica tuvo que meter mano por las ausencias de Castro y Ereros. Su relación con los más experimentados del plantel no era la mejor y Olguín le planteó que no quería jugar de volante, que tenía que poner a Lemme y a Juan José López. El DT mantuvo su postura, Olguín reforzó el mediocampo, Jorge Pellegrini lo reemplazó en el fondo y Renato Corsi se sumó al 11 para el partido en Asunción. El resultado ya cumple 35 años de gloria…

Aquel equipo de Argentinos se destacó tanto por su mezcla de experiencia y juventud como por su entrega y fútbol que atrapó a los futboleros más allá de la camiseta. El Bichi Borghi era la aparición juvenil típica de la cantera del Bicho, que en diciembre viajó a Japón y le jugó mano a mano a la Juventus de Michel Platini. Ahí quedó al borde del cielo. En una de las mejores finales Intercontinentales de la historia, el equipo italiano empató sobre el final y se quedó con la copa en la definición por penales.

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