Internacional

La cuarta Libertadores al hilo de Independiente

Hace 45 años, el Rojo de Bochini completó una saga que nadie pudo igualar: levantó la Copa por cuarta vez consecutiva. Fue campeón 72, 73, 74 y 75, año en que no jugó la Intercontinental porque no hubo acuerdo con el Bayer Munich para elegir la fecha para disputarla

Por Federico Del Río

Por ese entonces a Independiente no le decían Rey de Copas -apodo que se instauró cuando llegó a su 12ª conquista internacional-, pero estaba en plena construcción de ese reinado. La década del 70 fue la más fructífera para los de Avellaneda a la hora de las vueltas olímpicas, de la mano de una joven figura que ya empezaba a transformarse en el futbolista más importante de la historia roja: Ricardo Bochini. El 29 de junio de 1975, hace justo 45 años, consiguieron un récord que ningún equipo ha logrado igualar, el de ser tetracampeón de la Libertadores de manera consecutiva.

Además del bicampeonato del 64-65, Independiente volvió a conquistar América entre 1972 y 1975. Justamente Pedro Dellacha fue el entrenador en la primera de esas vueltas olímpicas y también de la última. En el medio, Pipo Ferreiro dirigió al equipo en el 73 y Humberto Maschio, en el 74. Los títulos les permitían a los clubes un beneficio importante, el de clasificarse directamente a la segunda fase de la Copa, que era la de dos grupos de tres equipos cada uno, que jugaban un triangular para definir a los finalistas.

Así, Independiente comenzó su participación en 1975 compartiendo su zona con Rosario Central (venía de eliminar a Newell’s en la primera fase) y Cruzeiro, y fueron los tres protagonistas de una definición increíble. Todos ganaron sus partidos de local por lo cual hubo triple empate en la tabla de posiciones. Los tres también convirtieron la misma cantidad de goles (cinco), razón por la cual la clasificación a la final la consiguieron los de Avellaneda porque habían recibido un tanto en contra menos que los rosarinos

Fue un momento agónico porque el Rojo había perdido contra Central y Cruzeiro de visitante en las primeras dos fechas. Además, los brasileños también superaron a los rosarinos en Belo Horizonte y se afianzaron en la punta como para llegar a la final. Luego, llegaron las revanchas y en la Doble Visera, el Rojo le ganó al equipo que dirigía Carlos Griguol y que tenía a Mario Kempes como figura. Llegó Cruzeiro a la Argentina y con un empate le alcanzaba para ser finalista, pero perdió en Rosario y se abrió la ilusión. Los de Avellaneda necesitaban un 3-0 para quedarse con la punta y lo consiguieron ante el conjunto que sería campeón al año siguiente venciendo a River en la final.

Las finales fueron ante Unión Española de Chile, que había terminado en lo más alto del grupo que compartió con Universitario de Perú y Liga de Quito. La serie arrancó en Santiago, la noche que Independiente se vistió con una camiseta amarilla para enfrentar a su rival que también llevaba al rojo como su color principal. Fue triunfo sobre la hora para los locales por 1-0. En la revancha, los de Avellaneda ganaron 3-1 en la Doble Visera pero para la final no se contaba la diferencia de gol, así que se disputó un tercer encuentro en el Defensores del Chaco. Y ahí otra vez Independiente se hizo grande para el 2-0 (goles de Ricardo Ruiz Moreno y Daniel Bertoni) para sumar su ¡sexta! Libertadores en once años y cuarta de manera consecutiva.

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