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En medio de la pandemia y las restricciones, Ferrari lanzó una advertencia: dijo que podría irse de la F1

La histórica escudería italiana afirmó a través de su jefe de equipo que podría abandonar la categoría si se decide sostener las restricciones presupuestarias

La crisis que la pandemia del coronavirus causó en el mundo deportivo alcanza a todas las disciplinas, pero pocas sintieron su impacto más que la Formula 1. Conocida desde hace décadas como la categoría reina del deporte motor, la F1 consiste en su mayoría de escuderías medianas y pequeñas, cuyos inversores y auspiciantes vieron caer considerablemente sus ganancias con la suspensión de carreras y analizan principalmente la viabilidad económica de sostener sus enormes estructuras de funcionamiento.

Esta situación no es nueva: desde hace un par de años la categoría viene sufriendo el declive de espectadores televisivos, lo que castigó sus ganancias por derechos de transmisión, y también la cada vez más marcada salida de los acuerdos publicitarios que la sostenían en sus tiempos de oro. En este contexto, las cancelaciones por el COVID-19 forzaron a muchos equipos a poner en marcha planes de ajuste en los que redujeron los sueldos de sus empleados y pilotos temporalmente para evitar despidos.

El Formula One Group, entidad rectora de la disciplina, no es ajeno a estas vicisitudes. Recientemente cambió su empresa controlante: en 2016, el grupo CVC Capital (que puso a la marca a cotizar en bolsa) decidió vender su paquete accionario junto con el de otros socios, lo que llevó a la entrada del Liberty Media Group. Esta transacción fue investigada por corrupción, lo que se sumó al escándalo que forzó a Bernie Ecclestone a dejar la F1 en 2005 como antecedente de un deporte que necesita limpiarse.

El plan fue muy claro: para evitar la controversia, la categoría necesitaba ajustar severamente sus presupuestos globales. En los últimos años, el derroche financiero que las grandes escuderías podían permitirse forzó a las pequeñas a aceptar un lugar menor mientras luchaban por su subsistencia. Mercedes-Benz, Ferrari y Red Bull lograron una disparidad alarmante, que llevó a la F1 a pensar maneras para lograr igualdad. Una de ellas fue imponer un tope de 175 millones de dólares para gastos generales.

Ahora, esa cifra podría achicarse aún más. Ante esto, el jefe de equipo de Ferrari, Mattia Binotto, amenazó con que el cavallino rampante podría dejar la categoría: “esto nos pone en un lugar difícil respecto a nuestro personal. Si no se evalúa, quizás debamos buscar nuevos horizontes”. “Modificar las cosas no se logrará sólo reduciendo costos”, advirtió. “Hay que entender el rol social que las empresas juegan en cada país”. Ferrari es el único equipo que participa en la F1 desde su inicio en 1950.

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