Internacional

El superclásico más escandaloso que no se definió en la cancha

El 14 de mayo de 2015, Boca y River sólo pudieron jugar 45 minutos en la Bombonera. Un ataque con gas pimienta a los jugadores millonarios provocó un caos generalizado que terminó con la suspensión del partido y la eliminación del xeneize de la Libertadores

Por Federico Del Río

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Los jugadores de River custodiados por la policía(Fotobaires)

Los jugadores de River custodiados por la policía | Fotobaires

Los jugadores de River custodiados por la policía(Fotobaires)

Los jugadores de River custodiados por la policía | Fotobaires

Marcelo Gallardo(Fotobaires)

Marcelo Gallardo | Fotobaires

Por dónde empezar de esa noche negra, nefasta, increíble y dramática. ¿Por ese primer tiempo en que River fue superior en la cancha? ¿Por el ataque a los jugadores cuando iban camino a jugar la etapa final? ¿Por las escenas desconcertantes sin saber claramente qué había ocurrido? ¿Por la espera interminable para saber qué pasaría esa noche con el partido? ¿Por la aparición de Rodolfo D’Onofrio en el campo de juego y su cruce con el Vasco Arruabarrena? ¿Por la actitud de los jugadores de Boca parados como para que arranque el segundo tiempo? Muchísimas situaciones se vivieron en la Bombonera hace exactamente cinco años.

Es necesario repasar el contexto por el cual Boca y River se cruzaron en la Libertadores 2015, con el recuerdo fresco de la semifinal de la Sudamericana del año anterior donde los de Gallardo habían eliminado a su clásico rival. En la Copa, el equipo de Arruabarrena fue el mejor de la primera fase mientras que el del Muñeco pasó a los octavos de final contando hasta los goles de los rivales para entrar como el peor de todos los segundos. Así se forjó un nuevo superclásico internacional. Y en el partido de ida, los de Núñez ganaron 1-0 con gol de Carlos Sánchez, de penal.

Una semana más tarde, Boca necesitaba dar vuelta la historia en su estadio. Los hinchas armaron una fiesta que hasta incluyó un drone que hizo sobrevolar por encima de los jugadores de River a un fantasma con la letra B pintada de rojo. Sin embargo, el equipo no estaba respondiendo en la cancha como para poder emparejar la derrota que había sufrido en el Monumental. El primer tiempo terminó 0-0 y cuando los jugadores visitantes volvían al campo de juego para la parte final sufrieron el ataque del lamentablemente célebre Panadero con el gas pimienta que afectó a varios futbolistas.

En un primer momento no se supo qué ni cómo había ocurrido. Sí estaba a la vista la picazón y molestias que sufrían y las manchas que tenían sobre sus camisetas. A partir de ese momento comenzó el desconcierto, las charlas con el árbitro Darío Herrera, el ida y vuelta del veedor de la Conmebol y hasta la presencia del presidente de River adentro del campo para ver qué estaba ocurriendo. Fue una espera eterna hasta que se tomó la decisión de suspender el clásico, algo que Boca intentó que no ocurriese al punto de que hasta paró a sus 11 jugadores como para que arrancara el segundo tiempo mientras los jugadores de River todavía seguían sin poder recuperarse. Claro, la postura del otro lado fue la de no continuar porque había varios futbolistas que no estaban en condiciones de jugar.

Lo que vino después fue la definición de la serie sin la pelota rodando. Un dirigente de River viajó rápidamente a la sede de la Conmebol para presentar sus pruebas, luego también lo hizo Boca y la decisión final fue descalificar al xeneize de la Libertadores (además de una sanción, luego revocada, de jugar cuatro partidos de local sin público y otros cuatro de visitante sin poder llevar hinchas). Así, los de Gallardo siguieron adelante y de haber sido los últimos en clasificarse a octavos contando las monedas terminaron gozando de la segunda eliminación superclásica con apenas seis meses de diferencia.

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