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El US Open se resiste a jugar sin público

La organización de uno de los cuatro Grand Slam afirmó que decidirá sobre su realización en junio próximo y que pretenden espectadores en los partidos

Rafa Nadal(EFE)

Rafa Nadal | EFE

Tras la histórica cancelación de Wimbledon, el 2020 parecía un año perdido para el tenis. La expansión del coronavirus obligó a reformular gran parte del calendario, marcado por la restricción de los viajes en avión, que son la principal forma de contagio del COVID-19 pero también la manera de trasladarse de los profesionales entre torneos. Una de las medidas que se pensó para aligerar el impacto fue jugar sin la asistencia de público, para evitar la propagación en aglomeraciones masivas de gente.

La renuencia de la organización a no permitir el acceso de fanáticos al estadio tornó imposible la realización del Abierto inglés, ante la incertidumbre de la escalada del virus a nivel mundial y sus consecuencias en la salud pública, que hasta aquí ha tenido que restringir los agrupamientos de gente en un escenario que no parece pasible de cambiar en los próximos meses, aún con los países saliendo del aislamiento obligatorio que es la principal medida para evitar la propagación de la pandemia.

Ahora, uno de los principales torneos que aún sigue en pie anunció que pese a que no tomará aún una decisión definitiva respecto a su realización, cualquiera de los escenarios que se evalúan incluye la presencia de público. El US Open comenzaría en su sede de Flushing Meadows el próximo 31 de agosto, y la USTA (sigla en inglés de la Asociación de Tenis de EE.UU.) planea decidir si esta fecha se mantiene en junio próximo. Pero ya le avisaron al mundo: si se juega, será con fanáticos en el estadio.

Actualmente sus instalaciones, ubicadas en el distrito de Queens, se encuentran abocadas a combatir el desastre sanitario que el coronavirus ha ocasionado en el estado: uno de sus estadios se volvió un centro de distribución de ayuda social, y sus campos de entrenamiento son en este momento un hospital de campaña que ayuda a diversificar los pacientes para no colapsar las clínicas de una de las secciones más afectadas de New York. Aún así, la USTA piensa en el US Open, y en la venta de entradas.

Mike Dowse, uno de los principales ejecutivos de la organización, declaró que “es muy poco probable que juguemos sin público, no es el espíritu de celebración que asociamos con el tenis y no lo vemos como una opción”. “Lo principal es la salud de todos los involucrados, y estamos esperando tener la suficiente información para saber si podemos comenzar el torneo de una manera segura”. Las alternativas para el US Open son una postergación al otoño boreal o, en última instancia, una nueva cancelación.

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