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Curiosidades del primer partido en Corea del Sur tras la vuelta del fútbol: cánticos grabados, barbijos y prohibiciones de escupir y hablarse cerca

La K-League, principal competencia profesional surcoreana, es el primer torneo en volver a la actividad tras el paso del coronavirus por el continente asiático. Así fue el partido inaugural de la temporada

Jeonbuk Hyundai Motors vs Suwon Samsung Bluewings(EFE)

Jeonbuk Hyundai Motors vs Suwon Samsung Bluewings | EFE

El año pasado, la K-League fue una de las ligas más parejas del mundo: su desenlace se reservó hasta la última fecha, cuando el Jeonbuk, equipo de la provincia de Jeolla del Norte, se llevó el trofeo de campeón por diferencia de gol ante el Hyundai de la ciudad de Ulsan. Jeonbuk es uno de los clubes más exitosos del fútbol de Corea del Sur, y el torneo 2019 representó para ellos su primer tricampeonato. En 2020, entonces, el equipo dirigido por el portugués José Morais buscaba acrecentar su supremacía.

Por supuesto, la pandemia del coronavirus, al asolar Asia tras su brote en la provincia de Wuhan, obligó a que se detuvieran las competencias deportivas alrededor del globo. Así, la temporada 2020, que suponía su inicio para el 29 de febrero, debió postergarse de forma indefinida. Tras dos meses de parate, el 24 de abril pasado la Asociación de Fútbol Profesional de Corea del Sur decidió acortar el torneo a 22 jornadas e iniciar la competición el viernes 8 de mayo con la presentación del campeón.

El partido se jugaría en el estadio Mundialista de Jeonju, capital de Jeolla del Norte, y enfrentaría al local con la ofensiva del Suwon Samsung Bluewings, que pese a su posición en la mitad de tabla del campeonato 2019 contó con los goles del australiano Adam Taggart, máximo anotador del torneo con 20. Pero ni uno de los 42.477 espectadores que caben sentados en el estadio estarían ahí: en su lugar, la transmisión del partido emitió cánticos grabados, y grandes banderas cubrieron los asientos vacíos.

En los bancos de suplentes, tanto jugadores como periodistas y cuerpo técnico lucían barbijos. En el campo de juego, a los futbolistas se les prohibió darse las manos, escupir al césped o hablar cerca los unos de los otros. El juego parecía destinado, también, a un triste empate. El momento más emocionante del encuentro se había dado con 15 minutos por jugar, cuando una fuerte entrada del australiano Terry Antonis le valió la segunda amonestación y la primera roja de la temporada 2020 de la K-League.

Pero con siete minutos por jugar, tras un córner, la leyenda del fútbol surcoreano Lee Dong-Gook (que había ingresado desde el banco de suplentes) se elevó más alto que todos y a sus 41 años convirtió el único gol del encuentro, lo que le valió llevarse el 1-0, los tres puntos y el título de figura del partido. Además, fue su tanto número 225 en la K-League. La competencia sigue este sábado con tres partidos, entre los que se destaca la presentación del Ulsan Hyundai en su estadio ante el Sangju Sangmu.

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