Internacional

"Acá nos matan a todos", el recuerdo de la noche del gas pimienta de Roger Bello, veedor de la Conmebol

A 5 años del hecho, el ex comisario deportivo recordó la escandalosa noche del duelo entre Boca y River

Roger Bello recordó la triste noche del gas pimienta entre Boca y River. Foto: Fotobaires

Roger Bello recordó la triste noche del gas pimienta entre Boca y River. Foto: Fotobaires

El 14 de mayo de 2015 pasó a la historia del deporte argentino como una de las noches más escandalosas que se recuerde. Partido de Copa Libertadores, vuelta de los octavos de final. Tras el 0 a 0 de la primera parte del partido, el encuentro debió suspenderse luego de que los jugadores de River recibieran gas pimienta en la cara cuando regresaban al campo de juego.

La noche, recordada como la del "gas pimienta", marca una olvidable etapa del deporte argentino y hoy, a cinco años, uno de los que recordó aquel día fue Roger Bello, ex comisario deportivo que ofició de veedor de la Conmebol.

"Por mi informe, ya imaginaba que Boca sería descalificado", recordó el ex oficial. Y agregó: "Esa noche tuvimos la suerte, la guía, la luz, de poder decidir de la forma más imparcial. Que pudiéramos salir todos ilesos después de lo que hizo ese inadaptado". Pero además, explicó que "esa noche tuve miedo. En los primeros minutos tuve miedo. En medio de ese caos, me detuve un momento y miré las tribunas. Dije: 'Se nos vienen encima, acá se nos meten en la cancha y nos matan a todos'. Ése era mi gran temor"

Bello trabajó más de 15 años como comisario de la Conmebol y explicó que "no estaban las condiciones para jugar, a los cinco minutos yo ya sabía que el partido no podía seguir, que había que suspenderlo. Me acerqué al árbitro Herrera y le dije: 'Darío, vos no digas nada. Nada. Yo te voy a ir diciendo'. Yo ya sabía lo que iba a hacer, pero no se lo dije a nadie. No podía filtrarse. A los cinco minutos no podía decirles a 50 mil personas que un partido así no iba a seguir, que se fueran todos a sus casas".

Y siguió explicando por qué decidieron esperar una hora antes de dar por finalizado el encuentro: "Fue porque empecé a manejarme para desalojar al público. Había muchas familias, chicos. Podía pasar cualquier cosa. Yo me sé el reglamento de memoria. Sé que hay que esperar 40 minutos cuando hay algún incidente y que la prioridad es jugar. Pero los de River no estaban para seguir".

Bello explicó además que no recibió presiones de la TV para continuar el encuentro además de haber recibido todo el apoyo de los directivos de la Conmebol en ese momento. Además, repasó el cruce que tuvo con Rodolfo D'Onofrio por aquel entonces: "Quería ver cómo estaban sus jugadores. Yo lo veo. Insultaba. Le dije: 'Presidente, vuelva a su lugar, déjeme hacer mi trabajo'. Patanian me decía: 'Así no pueden jugar'. Yo les dije: 'Salgan'. No lo tomé como una presión, sino como que querían saber cómo estaban sus jugadores".

Pero además explicó la conversación que mantuvo con Daniel Angelici, por entonces presidente de Boca: "También hablé con él, en el momento más álgido. Fui a una oficina. Estaba solo. Sentado. Se agarraba la cabeza. Me pidió disculpas. Me dijo: 'Hace días venimos preparando este partido, toda la parte de seguridad, y mirá, Roger, lo que nos pasa". Y agregó que el dirigente no le pidió seguir el partido: "Me dijo que hiciera lo que yo creyera conveniente".

Finalmente, en diálogo con Olé, el ex comisario deportivo relató el diálogo que mantuvo con Marcelo Gallardo en el que reveló además que sí recibió algunas presiones de parte de la seguridad. "Hablé con él (Gallardo) en tres momentos. Me decía que los jugadores no se iban a recuperar: 'Mirá cómo está Ponzio'. Y me preguntaba cuánto tiempo más iba a demorar para tomar una decisión. Yo tenía la decisión, pero no podía decirla. El único que me presionó fue el de seguridad".

Por entonces, el secretario de seguridad era Sergio Berni. "Me dijo que había que jugar. 'Tiene que comenzar ya. Te exijo que se juegue'. Obviamente yo hice lo que consideré mejor. Fui coordinando todo con un jefe policial que me ayudó, un hombre bajito, muy capaz, no recuerdo su nombre. Le pregunté si tenía los efectivos para poder hacer una salida ordenada de la gente porque esa noche había partido en el Cilindro de Avellaneda también. Me dijo que sí, que los efectivos estaban, que se podía. Ya cuando iba más de una hora de espera, mucha gente empezó a retirarse. Quedaban unas diez mil personas, capaz un poco más. Se tomó la decisión de que el partido se suspendía porque realmente no había condiciones. Ahí Herrera junta a los capitanes y les dice que estaba suspendido", cerró Bello.

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